¿me amas?

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#Capitulo 49

— ¿Lista?— le pegunte cuando salí de mi habitación ya arreglada, mi cabello estaba atado en una coleta y deje mi fleco recto.
— ¡Sí!— grito emocionada, corrió a su habitación y regreso con la correa para que el cachorro no se escapara.
Bajamos las escaleras y tome mis llaves de la mesa del living
— ¿Iremos en el auto?— pegunto extrañada
—A sí es...— le conteste —Iremos a otro parque más bonito— le dije riendo

Llegamos a un hermoso parque, estaba solo a cinco minutos de casa, pero no tenía muchas ganas que digamos de caminar.
Ana rápidamente corrió a los juegos y yo solo me senté en una banca debajo de la sombra de un gran árbol. Recargue mi cabeza hacia atrás, tenia tiempo de no sentirme tan tranquila, el viento chocaba ligeramente conmigo y el sonido de las hojas de los arboles al moverse era relajante. No se por cuanto tiempo estuve así, mantenía mis ojos cerrados mas no estaba dormida.
Pero mi tranquilidad y relajación se fue cuando Ana llego llorando a mi lado.
— ¡Hey qué paso!— le pregunte asustada pero ella apenas y podía hablar por el sentimiento que traía —Haber deja de llorar...— le dije tranquilizándola —Respira...— respiraba agitadamente
—Pe... Pelusa se me perdió— dijo y nuevamente se soltó llorando
—Ana...—alargue riendo —No llores...— limpie su rostro que estaba completamente empapado —Mejor vamos a buscarlo ¿si?— le dije y asintió con la cabeza tallando sus ojitos — ¿Cómo se te escapo?— le pregunte ya que apenas y lo soltaba al pobre
—Quería subir a un juego y solo lo deje poquito tiempo y lo quise atrapar y corrió— se entrecortaban sus palabras
—Y por que no me dijiste que te lo cuidara— solo subió sus hombros en señal de 'no lo se' —Bueno vas a ver que ahorita lo encontramos— comenzamos a recorrer todo el parque pero era enorme. Ana se dedicaba a llamar al cachorro, mientras que yo preguntaba si lo habían visto.
Estábamos por darnos por vencidas, nos sentamos en una banca y Ana comenzó a llorar de nuevo.
—Ana no llores...— le dije acariciando su cabello, ella cubría su rostro con sus pequeñas manos —Podemos poner carteles o no se...— le dije tratando de calmarla
—Creo que esto es de ustedes...— esa voz... esa voz podía reconocerla a cientos de ¡kilómetros!
Ana rápidamente volteo, mas yo no lo hice y no lo haría
— ¡Pelusa!— alargo Ana fugazmente se puso de pie y corrió hacia atrás, donde estaba... Justin
Me puse de pie y voltee nuestras miradas se conectaron, pero inmediatamente 'rompí la conexión'
Justin estaba con Jaz quien sonriente me saludo y le entrego el cachorro a Ana, claramente le devolví el saludo con una enorme sonrisa.
—Gracias— le dije fríamente a Justin — ¿Ana nos vamos?— le pregunte
— ¿No nos podemos quedar un ratito más?— pregunto con una cara a la cual no me pude negar
—Está bien— le dije y ésta me entrego al cachorro para luego correr a los juegos junto con Jaz
Me senté nuevamente en la banca recostando a Pelusa en mis piernas, ignorando por completo la presencia de Justin.
Lo vi rodear la banca y se sentó en el otro extremo de esta. Yo solo acariciaba al cachorro que estaba a punto de quedarse dormido, mientras que Justin movía sus pies con ¿nerviosismo?
— ¿Y... Y cómo estas?— lo escuche hablarme mas no sabia si responderle o si seguir ignorándolo
—Perfecto— mentí
—M... me alegra— dijo y comenzó a jugar con sus dedos —Yo... yo estoy terrible ¿Sabes?— sentía su mirada sobre mi mas aun así yo seguía sin voltear a verlo —La chica a la que amo me dejo— respiro profundamente mientras yo trataba de no soltarme a llorar
—Algo muy malo debiste haberle hecho... Pobre Alice— dije poniéndome de pie —Espero y solucionen sus problemas— me di la media vuelta y comencé a caminar
—Mari— escuche sus pasos detrás de mi —Tu mejor que nadie sabes que es a ti a la que amo— me tomo de la cintura
—No...— reí amargamente y quite su mano—...Eso creía— enfatice la ultima palabra —Pero cuando se ama a una persona... no se le lastima así— no pude más y una lágrima se fugo pero inmediatamente la desaparecí
—Por favor dejame explicarte— acaricio mi mejilla
—Justin basta— le dije corriendo mi rostro —No tienes nada que explicarme y a mi no me interesa escuchar nada de ti— no quería. no era ni el momento ni el lugar indicado
—Marianela...
—Solo dejame en paz ¿si?— nuevamente volví a caminar, no podía ir muy lejos. Ana seguía jugando, pero solo quería alejarme de Justin no podía soportarlo
— ¿Me amas?—escuche a solo unos segundos que lo había dejado atrás, deje de caminar — ¿Mari me amas?— volvió a preguntar, a estas alturas ya no pude guardar más las lágrimas y éstas comenzaron a empapar mis mejillas —Sólo respondeme...— ahora me hablaba al oído —Sólo dime que no y te juro que no vuelvo a molestarte más...—

El niñero¡Lee esta historia GRATIS!