Historia de un amor

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El anochecer se hace presente, un viento muy frío sopla por las calles de Nueva York y bajo la nieve, que ya empieza a caer, camina una joven rubia con el rostro lleno de lágrimas, repitiéndose una y otra vez, "es lo correcto, es lo correcto".

Mientras en la ventana de una habitación se refleja el rostro triste de un caballero, resistiéndose a derramar las lágrimas que ya habitan sus ojos azul profundo.

-Por qué te ame con locura, por qué te cruzaste en mi camino... si esta fue la despedida, hubiera sido mejor no haberte conocido. Ya no estas más a mi lado corazón, en el alma solo tengo soledad y si ya no puedo verte por qué Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más. Te amo tanto y he tenido que dejarte ir... por qué no te detuve, por qué no te pedí que te quedaras a mi lado. No volteaste a verme, temblabas en mis brazos, sentí tu aroma recorriendo todo mi cuerpo y ahora no estas más conmigo... sabes, siempre fuiste la razón de mi existir, adorarte para mi fue religión y en tus besos yo encontraba el calor que me brindaba el amor y la pasión. No puedo alejarme de esta ventana... escucho la voz de ella pidiéndome ir a su lado... no me atrevo a pedirle que calle, quisiera mirarle a la cara y gritarle que la odio, que por su culpa el amor de mi vida me ha dejado, que por ella mi vida ha dejado de tener sentido.

Candy... hace unos minutos te marchaste y siento que han transcurrido mil años, te extraño, me haces falta, quiero verte, quiero escuchar tu sonrisa.

Es la historia de un amor como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien todo el mal.

-Por fin he dejado de mirar a través de la ventana, me siento al lado de ella... le miro a los ojos, tratando de encontrar algún motivo para quedarme a su lado y a pesar de que su rostro denota cierta alegría, no puedo ni regalarle una falsa sonrisa, si todas se las ha llevado ella. El silencio incomodo impera en la habitación, mi mente no deja de revivir cada momento vivido al lado de ella, ella que solo trajo ilusiones a mi vida y con su partida me las ha quitado, ella que le dio luz a mi vida apagándola después, ay que vida tan oscura, sin tu amor no viviré.

Aquel joven de cabellos castaños sale de la habitación, recarga su pesado cuerpo en la puerta y por fin aquellas lágrimas han invadido su rostro.

-Escucho su llanto, el cual taladra mis oídos... ¿seré capaz de permanecer a tu lado sin amarte? Nadie es culpable de lo que esta pasando, pero no creo justo tal sacrificio, para qué quedarme al lado de esta mujer – tras un suspiro largo evoca la imagen de la mujer adorada y dice – quiero estar contigo, quiero refugiarme en tus brazos... pero te has ido sin importarte que tan grande es mi amor, tan grande que acepto tu partida, tu adiós... sabes... siempre fuiste la razón de mi existir, adorarte para mi fue religión y en tus besos yo encontraba el calor que me brindaba el amor y la pasión.

Los pasos de aquel joven le han llevado a sentir el frío de las calles, sube a su automóvil y arranca a toda velocidad.

-Por qué vuelvo a dudar, si ya tome la decisión de ir tras ella... aunque la conciencia me exige regresar al lado de la mujer que arriesgó su vida por mí. ¿Qué pesa más... mi amor o mi gratitud? La razón me grita que regrese, que haga todo lo posible por amar a esa mujer... pero el corazón me implora llorando que vaya tras la persona que ama, que necesita, que adora.

Es la historia de un amor como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien todo el mal. Que le dio luz a mi vida apagándola después, ay que vida tan oscura, sin tu amor no viviré.

-Ya estoy aquí, la busco entre la multitud, el tren esta a punto de partir... mi corazón se desespera... por fin mi mirada la ha encontrado... la llamo, no voltea y acelera su paso. Me abro camino entre la gente... mi alma respira aliviada al sujetarla del brazo... ella me suplica entre sollozos que la deje,¿cómo hacerlo sin morirme? La reto con la mirada a decirme que nunca me amo, que nunca sintió esta pasión, que no se muere de deseos por un beso. No ha podido más y cae sin fuerza sobre mi pecho... lentamente y con dulzura tomo su mentón,acerco mis labios a los suyos... en su beso siento el calor de su amor, el calor que se impone en la inmensidad de este frío invierno.


Canción: Historia de un amor

Interprete: Luis Miguel

Personajes propiedad de Mizuki e Igarashi

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