Reto 40

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Consigna: Utiliza un refrán integrado en un texto creativo.


UN PAR DE ARAÑAS

Respiré tan hondo como pude. Había sido bastante explícita en la hora del encuentro, no entendía entonces que ese par aparecieran tan temprano.

—Vamos a ayudarte con la decoración y la comida —dijeron ambas con una enorme sonrisa, provocándome el estallido de la ulcera que se formó en mi estómago cuando las vi estacionar la camioneta del otro lado de mi jardín.

—Llevaré los niños al parque —dijo mi esposo viéndolas entrar a la cocina, mientras yo aún sostenía con mucha fuerza la perilla—. Así no habrá testigos del asesinato.

—No sabes cuánto te amo —dije a mi marido que sonreía ante mi expresión nada amorosa. Él solo estaba escapando de la situación. Generalmente era así, en cuanto veía a venir a su mamá él salía corriendo. Así que ahora pueden entender un poco mi molestia. Incluso su propio hijo huía de ella.

Comenzamos con la preparación de las botanas, cosa como las gelatinas y los envoltorios de dulces los harían un par de chicas vecinas a las que les pagué para no tener que hacer todo. El pastel vendría llegaría de la pastelería en cualquier minuto, así que restaban solo cosas menores. Me había asegurado de no tener que andar corriendo ese día, pero justo ahora deseaba estar mucho más ocupada de lo que estaba.

Mi suegra y mi, no tan querida, concuña, fingían pelar papas y picar salchichas, queso y jamón, mientras hablaban mal de absolutamente todo el mundo. En la preparación de ensaladas me había enterado de muchas más cosas de las que el resto de la familia sabía de sí mismo, incluso.

"No creerás lo que dijo fulana", "Si supieras lo que hizo Mangana", "Perenganito esto, el tío, la tía, la hermana, la prima, el cuñado, la concuña, la amiga, la vecina..." no entendía como no eran ellas las encargadas del periódico local cuando poseían información de todo el mundo, y era igual de fidedigna que la de ese vulgar intento de periódico.

"La ensalada no lleva eso, el pastel debió tener otra decoración, faltó tal sabor en las gelatinas, no deberían tener tantos dulces los envoltorios, los platos más pequeños, los tenedores son peligrosos, demos solo cucharas, la piñata está muy fea..." Las odiaba, en serio que las detestaba.

"Seguro mi hijo gastó una fortuna en una fiesta solo para que te luzcas, porque mi nieto no recordará nada" esa fue la gota que derramó el vaso. Era cierto que no había sido barato, pero esta fiesta no era para lucirme. Además los gastos de su hijo ya no tenían nada que ver con ella.

Furiosa, en serio furiosa, llené un par de moldes de ensalada, corté dos pedazos grandes de pastel y les puse un par de gelatinas a cada uno, entonces, junto a dos envoltorios, uno para cada una, les entregué todo, y las empujé fuera de mi casa.

Yo cometí el error de invitarlas, ellas la imprudencia de venir. Por eso les convidé de lo que en la fiesta se serviría, y me di el lujo de disfrutar una fiesta sin ellas. Porque después de que las saqué de mi casa no se atrevieron a volver, por el contrario, se fueron bastante indignadas.

—¿Y mamá? —preguntó mi marido volviendo a entrar a la casa. Lo miré furiosa, miró el pastel sin una parte, y respiró profundo—. ¿Usaste la violencia? —cuestionó y lo fulminé con la mirada—. Supongo que no estarías tan enojada de haber sido así.

No dije nada, tomé a mis dos hijos, los llevé a bañar y necesitaba bañarme también. Necesitaba volver a recuperar mi estado de ánimo para soportar una fiesta con el resto de sus parientes preguntando por una de las abuelas de mis hijos.

Y es que siempre lo dije, una cosa es la familia, otra muy distinta los parientes. Y los parientes como el sol, entre más lejos, mejor. 



Me he divertido bastante escribiendo este reto. Los dichos me encantan, y escribir situaciones cotidianas si que es lo mío. Gracias por leer. Besos. 

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