XXVI

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—¿Hayden? ¿Hannah? —jadeó Liam al despertar, mirando a todos lados. A su lado, acostada durmiendo en el duro y frío piso de cemento estaba Hayden, con la cabeza descansando en el regazo de Hannah.

—Aquí estamos —lo tranquilizó Hannah, pasando una mano por el cabello de Hayden distraídamente.

—¿Dónde estamos?

—No tengo ni una maldita idea.

—¿Cómo está? —preguntó, señalando a Hayden. Hannah hizo una mueca.

—No está sanando —musitó quedamente. Hannah levantó el vendaje improvisado que le había hecho a Hayden y su blusa para mostrarle la sangre oscura y espesa que salía de la herida. En ese momento, Liam se dio cuenta de que el vendaje era la blusa de Hannah, o lo que quedaba de ella, y que en ese momento estaba en ropa interior. Hannah entrecerró los ojos al notar que la mirada de Liam se concentraba en sus pechos—. Más te vale que mantengas tus ojos en mi cara si no quieres que te deje ciego, Dunbar.

—¿La despertamos? —se aclaró la garganta Liam, sonrojándose, cambiando de tema.

—Sí, tal vez sea lo mejor —suspiró Hannah. Sacudió levemente a Hayden, despertándola poco a poco.

—¿Dónde estamos? —fue lo primero que dijo Hayden, su tono de voz demostrando lo asustada que estaba.

—No tengo ni una maldita idea —repitió Hannah. Hayden hizo un ademán de pararse pero rápidamente Hannah la devolvió al suelo—. No —ordenó.

Liam se paró en su lugar, observando el lugar. Estaban en una especie de cueva, salvo que la entrada estaba tapada por una reja metálica que dejaba ver la luz solar del exterior.

—¡Idiota, no! —gritó Hannah justamente antes de que Liam tocara la reja, electrocutándose al instante.

—Supongo que acabo de ganar la apuesta, Hale —dijo una voz desconocida en el fondo. Los tres voltearon a ver a un chico de su edad, mirándolos atentamente.

—Oh, claro, debí mencionárselos. Tenemos compañero de celda, chicos —comentó Hannah como si nada—. Se llama Zach. No es peligroso.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó Liam, no tan seguro.

—Me dio un puñetazo en la cara cuando intenté tocarle el trasero cuando estaba dormida. Fue increíble —exclamó Zach.

—Aun no me decido si terminar el trabajo o no.

—Soy uno de los experimentos. Como ustedes —Zach hizo una pausa—. Hale, tal vez debería decirles a ellos...

—¿Decirnos qué? —preguntó Hayden.

—Nop. No lo hagas, niño —ordenó Hannah, haciendo una mueca de asco, recordando cuando Zach le había dicho lo mismo hace un par de horas.

—Los doctores me sacaron algo de la espalda. No sé lo que era y la rubia no quiere decírmelo, pero puedo sentir parte de lo que quedo.

—Estoy vomitando en mi boca en estos momentos.

—¿Quieres que revisemos? —inquirió Liam, inseguro.

—Si no les molesta.

—Okay, estaré vomitando mientras tú haces eso —murmuró Hannah, tapándose los ojos.

Zach levantó su sudadera, dejando ver lo que había en su espalda. Eran extremos de alas cortadas, aun removiéndose como si quisieran volar. 

Breaking /Teen Wolf |running#4|¡Lee esta historia GRATIS!