C12

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El arma seguía dentro de mi bolso, pero no tuve el valor de enfrentar a Caín para contarle esta mañana

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El arma seguía dentro de mi bolso, pero no tuve el valor de enfrentar a Caín para contarle esta mañana.

Llegué al trabajo más temprano de lo normal y teniendo el arma en mi poder sentía que todos me miraban. Rápidamente entré a mi oficina y saqué mi teléfono, y enseguida marqué su número.

¿Hola?

– ¡Estás completamente loca! –Le grité. – ¿Por qué me haces esto? ¿No te das cuenta que me hace mal?

Lo sé Cailín, lo lamento. Es sólo que quiero protegerte, en realidad quiero que tú te protejas.

–Dios Corinna ¿Quién está buscándome?

No sé quién es exactamente, pero sé que les quieren hacer daño.

– ¿Kian sabe de esto?

– ¡No! No debes decírselo por favor.

–Corinna ¿Qué pretendes que haga con esto? Yo no soy una asesina.

No eres una asesina cuando matas a alguien por proteger a otra o a ti misma.

– ¡Si lo eres! –Grité.

Cálmate Cailín, por favor.

–Eres una desconsiderada, necesito estar tranquila, no esto.

Prometo que estoy haciendo un bien, Cailín.

–Vete a la mierda y no vuelvas a acercarte a nosotros –Colgué.

Golpearon la puerta en cuanto colgué el teléfono, me senté detrás de mi escritorio intentando respirar profundo, ya que mi corazón iba a salir de mi pecho. Hice pasar a la persona que estaba golpeando y sorpresivamente era mi jefa.

–Buenos días Cailín –Me sonrió, traía dos tazones con té, me dio uno y yo sonreí. Realmente ella era una buena jefa.

–Buenos días –sonreí.

–Vengo a hablar contigo –Dijo. Me mantuve en silencio esperando que continuara – ¿Recuerdas a Will Roberts? –Asentí en silencio con mi pecho apretado. –Estuve averiguando sobre él y la verdad es que si está enfermo, si tiene problemas psicológicos y necesita que le ayudemos de manera urgente.

– ¿Por qué nosotros? Hay miles de clínicas en el país con diferentes psicólogos.

–Hoy él vino aquí, está ahí afuera y quiere disculparse contigo. Es parte de su proceso de rehabilitación.

–Dios, Kate... No –Fruncí el ceño molesta.

–Debes hacerlo, Cailín. Son reglas del protocolo interno –Su voz fue tajante.

¿Dónde había quedado mi buena jefa? ¿Mi tierna y linda jefa?

Me mantuve en silencio pasada a llevar por Kate, ella salió de la sala y luego hizo entrar al mismo tipo que no quería ver jamás.

DECADENTES © #2¡Lee esta historia GRATIS!