Comienza la zupervivencia.

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-Enciende por favor, enciende- decia Heidy sacudiendo el telefono con lágrimas en los ojos.

-Aunque logres encenderlo no creo que puedas volver a conectarte- le dije arrodillado a su lado.

Se rindio y dejo de intentar.

-Ahora que hacemos?- pregunto sebastian.

-Quedarnos aquí hasta que todo pase.- respondio luis.

-No podemos, en algún momento esas cosas llegarán hasta aquí, tenemos que movimentarnos.- decia Albert con voz autoritaria.

-¡Claro por que lo más seguro sera dirigirnos hacia un monton de muertos vivientes, esa sola arma no bastara!- espeto sebastian.

-Zombies- solto Luis de repente.

-¿Que?- dijo albert confundio.

-Zombies- repitio- muertos vivientes son zombies.

-¡Acaso te volviste loco-le grito Albert- esos son solo inventos de los gringos para sus películas de Hollywood!.

-¡Entonces dime que son, maldito genio!

-¡No lo se, pero estoy seguro de que no son... !

Comenzo otra discución sobre que eran esas cosas y que no eran.
Ya me estaba artando de sus peleas, no iba a ser el padre de cada uno. Así que los calle con un fuerte silbido.

-¡Muy bien, todo mundo silencio!-les grite- ¡No podemos estar perdiendo tiempo peleando cada cinco malditos minutos!. Ahora, Sebastian tiene razon, no podremos defendernos solo con un arma, así que, tendremos que hacer las nuestras.

¿Que?
¿De que hablas?
¿A que te refieres?
Me preguntaban todos confundidos, no respondi y me dirigi a la cocina, tome un cuchillo, un palo de escoba y cinta adhesiva extra fuerte.
Cuando volvi con los tres objetos me miraron aún más confundidos, y empeze, tome el cuchillo e hice un corte paralelo desde la punta del palo de escoba hacia abajo como se unos trece centímetros, luego le quite la agarradera de madera al cuchillo dejando solo la parte de metal, la coloque en el palo de escoba donde anteriormente hice el corte y lo asegure con cinta. Y listo ya tenia un lanza casera para enfrentar esas cosas.

-A esto es a lo que me refiero-les dije mientras se las mostraba a todos. Me miraron asombrados.

-Ya entendi.- dijo Luis y se retiro a su cuarto a buscar algo, Heidy le siguió.

-Ya regreso- dijo sebastian antes de salir de la casa.

Albert se quedo revisando el arma y contando las balas. Y yo haciendo maniobras con la lanza para acostumbrarme al peso.
Cinco minutos después llegarron Luis y Heydi, el primero sosteniendo un machete pequeño en su mano y Heydi... ¿nada?

-Albert te traje lo que te gusta-decia Luis.

Albert le apunto con el arma y halo del gatillo. Luis se agacho asustado y Albert se rio.

-Le saque las balas, idiota- decia aún riendo.

El sonido fuerte de la puerta lo detuvo. Albert se dirigio a ella preparando el arma. Cuando abrió la puerta era... bueno ya sabrán quién.

-¡Sebastian, que rayos, un dia te voy a dar un tiro!

-No es mi culpa que no tengan timbre-dijo mientras entraba con una pistola de agua bastante grande.

-¿Sebas, para que es eso?-pregunto Luis.

-¿Esto? "Para cuando tenga sed", ¿tu para que crees? Es para los zombies.

-¿Que haras, mojarlos hasta que se derritan? -dijo heidy burlandose.

-No soy el mago de oz, es gasolina, tengo un encendedor en mi bolsillo para ferir a cualquier zombie o persona que se me atraviese. Ademas no veo que tengas algun arma.

Heidy saco un cuchillo pequeño, de más o menos quince centímetros.
Luis, Albert y sobre todo Sebas se rieron, y admito que también tuve que aguantar la risa.

-¿Que tiene?

-Nada heidy, es perfecta... ¡para cortar mantequilla! Jajajaja- se volvio a reir y esta vez si rompi en carcajadas.

-No espero tener que matar nada.

-De todos modos ya estan muertos, no tienes de que preocuparte- le dijo Albert.

-Bien ya que todos estamos armados, necesitamos hacer un inventario de cuanta comida tenemos.-informe.

-Yo voy-se agrego heidy.

-Te ayudo-se le unió Luis detras de ella.

-¿Y nosotros que hacemos?- pregunto Sebas junto a Albert.

-Aseguren las ventanas.

-¿Con que?

Les lanze la cinta.

-Tal vez no detenga a nadie por mucho, pero nos dará algo de tiempo.

Asintieron y se fueron a hacerlo. Y yo me dedique a buscar cualquier tipo de mensaje en la televisión, internet, radio, telefonos, etc. Cualquier cosa que captara una señal. En resumen... nada.

-¿Hay algo?- me pregunto albert.

-No, estamos incomunicados con el mundo exterior.

-¡Listo!-aviso luis entusiasmado.

-Y... ¿que hay de nuevo viejo?-pregunto Sebas imitando a bugs bunny.

Llego heidy con una libreta en las manos y empezo a leerla.

-Hay dos paquetes de harina de maíz, dos de pasta, uno de arroz, una salsa de tomate, medio envase de mantequilla...

-Perfecto, tu cuchillo servirá para algo.-comento Sebas.

-Callate.

-Ignoralo-le dije- continúa.

-Okay, un poco de queso, dos sardinas enlatadas y tres panes.

-¿Es todo?-pregunte. Heidy asintio.

-¿Eso nos da como cuantos dias de comida?-pregunto luis.

-Tres o menos- Respondio Albert.

-Genial ya tenemos nuestra fecha de muerte.-dijo sebastian.

Le apunte con mi lanza.

-Si quieres la adelanto.- le dije sonriente.

-No, gracias prefiero esperar un rato.

Unos gritos provenientes de la calle nos alarmaron. Me acerque a una ventana, le quite un poco de cinta para poder ver y me horrorize.
Habia personas corriendo con cosas en sus manos probablemente robadas. A lo lejos pude ver a un grupo de personas intruyendo en las casas sacando a los propietarios y sus cosas. Me aleje de la ventana inmediatamente.

-¿Que pasa?-pregunto luis.

-shhhh. -lo chite- apaguen todas las luces.-les susurre.

-¿Por que?-pregunto heidy.

-¡solo háganlo!-les "grite" susurrandoles. Ya sé es confuso pero asi fue.
Me obedecieron apurados.

-Olvidense de esos tres días, nos vamos ahora.

Zombienezuela. ¡Lee esta historia GRATIS!