☣ Capítulo 7 ☣

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Victoria Onisse

Corrí tan rápido como mis piernas lo permitían. El viento golpeaba mi cara como si de cuchillas se tratara, mientras yo seguía tratando de escapar.

–Porque nosotros estamos enloquecidos por ella.había dicho Adam. ¿Enloquecidos por mí? Golpes, maltratos, insultos. ¡Esos demonios me hicieron la vida imposible por meses tanto como quisieron! No podía perdonarlos, no lo haría nunca.

¡Todo en ella parece querer mortificarnos por su perfección! no era verdad. Ellos no podían hablar en serio. Todo esto era una broma. Una broma cruel.

No permitiré que mueran, primero la mataré a ella si debo hacerlo. –No pude escuchar nada más. Luego de esa confesión de Seth simplemente corrí. Corrí como nunca lo había hecho antes en mi vida para estar lo más lejos posible de él. Siempre supe que Seth era el peor de los siete demonios, pero hasta hoy no había llegado a imaginar cuanta maldad había dentro de él.

Ya no se trataba de una simple broma que ellos querían cometer, Seth había realmente amenazado mi vida y no pensaba entregársela. ¿Qué los otros seis demonios me querían? Primero creería en que se ha congelado el infierno antes que creer en el afecto que ellos dicen tener hacia mí. No, no soy tan ingenua.

Antes de notarlo, mi gran carrera me había llevado a la entrada del bosque de la ciudad. Nunca había entrado, era oscuro, frío y temía que alguien pudiera hacerme daño allí, pero ahora ningún lugar parecía seguro.

Los demonios habían hablado de que ellos morirían por los sentimientos que tenían hacia una mujer, pero no podían estar diciendo la verdad, ¿o sí?

Dejé el bosque de lado, tampoco era tan tonta como para creer que allí estaría a salvo. Mi siguiente opción era ir con la policía, pero ¿qué les diría? "Siete tipos quieren asesinarme porque dicen que se enamoraron de mí" No, eso no tenía sentido. Nadie me creería, quizá me tacharían de lunática y me enviarían al centro psiquiátrico de la ciudad vecina. Tampoco pensaba arruinar mi vida por culpa de ellos. Quizá la opción más sensata era simplemente ir a mi casa y no armar un escándalo.

Estaba cansada, sudorosa, con un fuerte dolor de cabeza y con aquel miedo a ser asesinada en cualquier momento. Genial, me estaba volviendo paranoica, pero tenía mis razones.

Finalmente llegué a mi casa, afortunadamente Valentina no estaba por lo que no tuve que explicar el porqué de mi vestimenta sucia, mi cara de pánico y mi corazón acelerado. Corrí por toda la casa cerrando puertas y ventanas como la última vez que Seth me había advertido algo. La diferencia ahora era que Seth no me advertía de nada, él era la amenaza.

Cuando termino, mis energías ceden por completo y caigo sentada en el suelo al pie de las escaleras, en ese momento escucho los golpes frenéticos a la puerta.

Pecar para amar¡Lee esta historia GRATIS!