Yuratchka Plisetsky

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Caminaba desesperado, corriendo sin parar tirando su ropa por toda la habitación mientras gritaba unos cuantos insultos contra todo lo que se tuviese el atrevimiento de cruzarse en su camino.


No era para menos, el tigre de Rusia estaba desesperado, a punto de entrar en pánico.


Volvió a mirar la hora en su celular para luego maldecir en voz alta.


Iba tarde. Muy tarde.


Se acercó al tocador, como nunca antes, Yuri analizaba cada centímetro de su rostro, peino sus hebras ya más largas de la manera en que estas no cubriesen sus ojos, si estaba perfecto.


Quizás demasiado...


¿No estaba exagerando?


Era su aniversario; segundo aniversario para ser precisos, no tenía por qué estar tan emocionado y es que trataba de no estarlo, pero aquellas palabras que Mila le había comentado no lo dejaban tranquilo. Se permitió por un momento girar su vista hacia la ventana apreciando la vista, Barcelona era mucho más cálida que Rusia y ahora se encontraban ahí. Para Yuri Barcelona era un lugar sumamente especial, por todo lo que significo, le guardaba cierta estima.

Y ahora volver por sugerencia del mismo kazajo, le resultaba muy extraño y más en esas fechas.

Las palabras de Mila habían sido claras.

Pero vamos que las posibilidades eran pocas, apenas llevaban dos años de relación, una muy bella por cierto. Los días al lado del kazajo eran de todo menos aburridas, a excepción de las veces que se veían separados por la distancia.

Negó ligeramente mientras salía de su habitación, afuera, Lilia lo esperaba.


─No regreses muy tarde Yuri─ Hablo la rusa.


─Llamaré─ Contesto antes de salir corriendo rumbo a la recepción. Habían acordado reunirse ahí a las diez, bufó. ¡Ya eran más de las diez!


Maldita sea su indecisión a la hora de vestir, casi todo su tiempo se había ido buscando un conjunto no tan elegante ni tan sport.


Miro con odio la pantalla del ascensor, ¿No podía ser más lento?

No, no podía llegar con ese humor al lado de su alfa, de seguro estropearía toda la salida. Respiro contando hasta cinco, las puertas se abrieron y él salió con un semblante más relajado, esas clases de autocontrol si que lo ayudaban.

No fue difícil hallar al kazajo, Yuri podía detectar el aroma de este a grandes distancia y sabía que con Otabek pasaba igual, ya que este había dejado de revisar su móvil y había centrado su atención en su rubia persona. Se tomó su tiempo para mirarlo, sintió un alivio al ver que no era algo expresamente necesario el tener que llevar ropa formal. Se acercó no queriendo parecer tan desesperado por llegar al lado del moreno.


─Hey Otabek...


¿Qué clase de saludo era ese?

~A.G.A.P.E~An angel gets an empty promise #PremiosKatsudon2017Read this story for FREE!