Déjame contarte...

5K 442 55

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


¿Has contemplado alguna vez la armoniosa sublimidad de una flor?

Tal vez eso sea bastante probable y cómo no detenernos a hacerlo si ellas son capaces de atraerte resaltando entre el verdor de los pastizales, exponiéndote la vitalidad que le otorgan a los jardines adornándolos con su infinita variedad de tipos, formas y tonalidades, y, además, tienen la habilidad de desvanecer hasta la más dolorosa de las amarguras con sólo apreciarlas.

Ellas nos avisan, con su florecimiento, la llegada de la primavera; nos deleitan y alegran la existencia con su belleza y majestuosidad.

¿Pero qué sucede cuando un tallo es cortado?

Lamentablemente el dolor también es parte de su vida.

Azucena es un tipo de flor, sí, una inocente flor que se encuentra en una etapa de su ciclo de vida en la cual, a veces, se deja dominar por la escasa certidumbre en su interior, debatiéndose entre luchar por subsistir a pesar de las adversidades o dejarse marchitar por la dureza de las mismas y, simplemente, aceptar un crudo final.

Azucena está colmada de vitalidad pero, a veces, la mala hierba insiste en asirse a su tallo para robarle vigor y, entonces, ella se deja acorralar hasta sofocarse. Otras veces decide batallar contra aquello que obstaculiza su crecimiento con tanta convicción que incluso se llega a sentir capaz de romper cualquier ramificación que la aprisione.

Pero... cuando alguien posa sus ojos en ella, destruye cualquier propósito porque nadie conoce las intenciones de aquella entidad. Darle todas las atenciones para contribuir a su sublimidad, cortar su tallo para robarle a otros la posibilidad de admirarle hasta que termine por desfallecer o, sencillamente, dejarla marchitar ahí, sin darle abastecimiento a la tierra de la que se aferra.

Y si Azucena se deja cautivar por una belleza ajena, entonces, ya nada podrá evitar que ocurran los sucesos que una decisión así acarrea...

Y no, ya no te estoy hablando de flores. 

Porque las flores también lloran...


__________________________

P R I M E R A    P O R T A D A

P R I M E R A    P O R T A D A

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


S E G U N D A   P O R T A D A    

S E G U N D A   P O R T A D A    

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


T  E R C E R A   P O R T A D A

   ...¯\_(ツ)_/¯...


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


El llanto de una Azucena©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora