¿Una Reelección Presidencial MAS en Bolivia?

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Por otro lado, el pueblo que se acostumbra a obedecer ciegamente, pierde su sentido crítico y la capacidad de resistencia a la opresión. Debe recordarse que resistencia y obediencia son las virtudes inherentes al ciudadano: por la obediencia asegura el orden, y por la resistencia, asegura la libertad; de ahí que, orden y libertad son elementos indisolubles y correlativos a la existencia del hombre en sociedad. "La libertad no va sin orden; el orden no vale nada sin libertad. Obedecer, resistiendo, he aquí todo el secreto. Lo que destruye la obediencia es la anarquía; lo que destruye el orden es la tiranía".

Por último, otro efecto evidente de la usurpación y al tiranía es el retroceso a la barbarie. Los pueblos se embrutecen bajo el terror del despotismo, porque donde se destruye la libertad, se destruye también el principal factor de creación, progreso y superación de los pueblos .

LAS DECLARACIONES INTERNACIONALES SOBRE DERECHOS POLÍTICOS

Respecto a la vigencia de los derechos políticos fundamentales (derechos democráticos) a nivel latinoamericano, cabe señalar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos -aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948-, consagra los siguientes: "1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos; 2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país (...)".

Asimismo el Artículo XX de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, adoptada por la IX Conferencia Interamericana (Bogotá, 1948) establece el derecho de sufragio y de participación en el gobierno, en los siguientes términos: "Toda persona, legalmente capacitada, tiene el derecho de tomar parte en el gobierno de su país, directamente o por medio de sus representantes, y de participar en las elecciones populares, que serán de voto secreto, genuinas, periódicas y libres".

Dichos preceptos de carácter universal, establecen los derechos políticos fundamentales de las personas, también denominados como "derechos democráticos", y comprenden precisamente: el derecho a elegir y ser elegido (que no puede ser vulnerado sólo por afanes prorroguistas de un Presidente), el derecho a desempeñar cargos públicos (que comprende a todos los ciudadanos, y no sólo a los que pertenezcan al partido de gobierno), el derecho de dirigir, individual o colectivamente, peticiones a las autoridades (que comprende el legítimo derecho de demandar la revocatoria de mandato en cualquier tiempo), el derecho de formar y organizar partidos políticos o agrupaciones ciudadanas (lo que impide la existencia del partido único en el poder), el derecho de libre asociación (con cualquier finalidad que no afecte al interés colectivo y/o derechos individuales), etcétera; y éstos derechos precisamente se hallan reconocidos en los distintos ordenamientos constitucionales de los países latinoamericanos, consagrando indudablemente la tendencia de alternabilidad en el gobierno, debiendo considerarse que la observancia y/o el desconocimiento de estos preceptos por parte de las autoridades encargadas de velar por su cumplimiento, determinará el grado de avance democrático de los Estados.

Sobre este aspecto, es importante considerar, que conforme se ha establecido en la Carta Democrática Interamericana, aprobada en la Primera Sesión Plenaria de la OEA, celebrada el 11 de septiembre de 2001, reafirmando que la promoción y protección de los derechos humanos es condición fundamental para la existencia de una sociedad democrática, y reconociendo la importancia que tiene el continuo desarrollo y fortalecimiento del sistema interamericano de derechos humanos para la consolidación de la democracia; se ha establecido que: "Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos" (artículo 3).

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