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            — No entiendo por qué no podemos intentarlo.

Gerard puso los ojos en blanco al escucharlo, avanzó a través de la habitación de su amigo y tomó asiento en el diván junto a la ventana. Habían pasado todo el camino de regreso hablando sobre lo ocurrido en el centro comercial. A Gerard se le había ocurrido mencionar lo agradable que fue abrazar a ese anciano y desde entonces Frank no había dejado de hablar al respecto. Le dijo que quizás, en su estado de materia era imposible tener un contacto normal, pero si ambos estaban igual entonces podrían tocarse normalmente. Y aunque no le gustara admitirlo, le hacía sentido, y luego de descartar la idea de volver a Frank un fantasma, tuvo mucho más sentido. Pero no tenía idea como hacerse corpóreo. Desde que era un fantasma, siempre había sido una sombra o algo así.

— Lograste patear a esos tipos en la escuela, ¿Recuerdas?

Gerard bufó nuevamente, eso también había estado dando vueltas por su cabeza durante varios días. Recordaba haber deseado muchísimo hacerle daño para evitar que él le hiciera daño a Frank, había sido algo que duró solo un parpadeo pero pudo hacerlo. El dolor en la cara de ese muchacho era real, el contacto había sido real. Y aun así... no entendía cómo había podido hacerlo.

— Quizás si deseas con todo tu corazón tocarme... —Frank intentó nuevamente.

— No lo sé —Gerard dejó ir un suspiro.

— ¿Qué tienes para perder?

— Que no tenga nada para perder no significa que pueda hacerlo todo —replicó Gerard, pero aun así supo que Frank tenía razón. Se puso de pie y se acercó hacia él, tomando asiento a su lado en la cama. La manta se mantuvo impoluta, como si nadie se hubiese sentado ahí. — Bien —bufó—, ¿Qué debo hacer?

Frank alzó su mano derecha ante él.

— Tócame —dijo simplemente.

Gerard alzó su mano, la acerco a él y cerró los ojos, lo primero que sintió fue esa especie de contacto sobre un cristal, y luego dejó de sentir en lo absoluto. Abrió los ojos solo para ver que su mano estaba atravesando la de Frank, y por la mueca que tenía en la cara, no era algo agradable en lo absoluto.

— Lo siento —se apresuró a decir, apartando su mano.

— Tienes que desearlo —dijo Frank.

— Para ti es fácil decirlo —bufó Gerard, pero de todos modos lo intentó.

Esta vez fue más rápido y nuevamente atravesó a Frank, pero decidió hacerle caso. Apartó levemente su mano para que el contacto fuera superficial y cerró sus ojos, en su mente pasaron varias imágenes y en todas era Frank el protagonista principal. Se sintió temblar por el esfuerzo, y cuando estuvo a punto de darse por vencido, Frank gritó de emoción.

— ¡Lo lograste! —exclamó.

Gerard abrió los ojos, pudo verse a sí mismo más espeso que nunca, y los dedos de Frank estaban entrelazados a los suyos, y realmente se sentía como algo normal, muy natural. Pero de pronto dejó de serlo, se distrajo y su mano atravesó la de Frank, y pudo ver nuevamente la colcha a través de sus muslos.

— ¿Qué... qué fue eso? —Gerard estaba pasmado.

— ¡Pudiste hacerlo, Gerard!

Gerard sonreía como no lo había hecho en mucho tiempo, se puso de pie y miró sus manos. Por instantes había vuelto a sentirse él mismo, sentía lo blando de la cama debajo de él y el calor que emanaba de la mano de Frank y... había podido tocarlo. Lo había logrado.

can you see me? ; frerard¡Lee esta historia GRATIS!