CALIZ

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Esperaba que se disipara el humo, mantenía mi vista hacia adelante esperando que ese par de tontos de Sara y Pet desaparecían, ya venía anticipando su plan desde que hicieron caer la pared.
Al verlos ir, comienzo a avanzar lentamente. Mis tacos resuenan en el pasillo que de a poco se iba siendo visible aunque no por mucho ya que se avispaba otra explosión. Loren me ve ir hacia él y se queda parado de costado esperando mi reacción mientras mi hermano toma un cuchillo de su cinturón para atacarme pero es detenido por Loren que lo impide extendiendo su brazo.
—Han sido muy astutos y fuertes para hacer todo lo que hicieron —les digo deteniéndome a pocos pasos de ellos.
—Déjamelo a mí —le dice Loren a mi hermano y comienza a correr hacia mí, sonrió por su inocencia pensando que soy igual de tonta que mis guardias y me teletransporto detrás suyo viéndolo avanzar hacia ningún lado y cayéndose al piso por la sorpresa.
—¿Cómo lo hiciste? —me dice Loren desde el piso sorprendido de que haya podido teletransportado mientras sonrió mirando hacia arriba.
Cuando llega la segunda explosión mucho más fuerte que la primera empujándonos a los tres hacia la pared opuesta de la rotura. Me levanto lentamente, luego de la explosión a lo que veo que Loren ya se había recompuesto y me esperaba de pie pero sosteniendo su cuerpo con sus manos apoyadas sobre sus piernas. Me encantaba ese valor que tenía, me agradaba que haya alguien fuerte para hacerme frente por una causa, por una idea.
—Dime como te teletransportaste —me dice recomponiéndose y parándose firme—, no me hagas sacarte esta respuesta de otra manera. —Amenazaba y me causaba gracia era algo tonto pensar que iba a poder contra mí, me conocía poco y nada para ser tan lanzado con esa propuesta.
—Vamos muéstrame que tienes —le respondía parándome de costado esperando su golpe.
Cuando aparecía detrás de él, mi hermano que lo quiso detener sosteniéndolo del hombro con una mano pero ya era tarde y venia corriendo hacia mí. Primer movimiento piña con la mano izquierda hacia mi espalda. Me teletransporté tres pasos hacia atrás amagándolo. Inmediatamente responde con un segundo movimiento piña con su mano derecha hacia mi rostro me teletransporté dos pasos hacia el frente también amagándolo viendo cómo se inclinaba hacia abajo por pegarle al aire y yo parada de costado, justo al lado de él, riendo por lo patético que se veía. Aprovecho y le doy un rodillazo en la panza y luego poniéndome de frente un golpe con mis manos juntas en la espalda haciéndolo caer al piso.
—Eres tan patético Loren —le digo riendo a carcajadas—, hubiera sido mejor que se dejaran encarcelar, ahora van a sufrir más, ¡idiotas! —les grito
Cuando justo miro hacia mi hermano y veo el cuchillo volando hacia mí sin poder reaccionar a tiempo y me pasa rozando el hombro izquierdo, haciéndome un tajo que aprieto los dientes fuertemente aguantando el dolor y tomándomelo con mi mano derecha—: ¿enserio fallaste? —le pregunto con tono sarcástico.
—Te hubiera podido matar si quisiera —me dice serio acercándose—, pero no puedo porque tú eres la hija de Loren.
—¿De qué hablas idiota? Yo no soy la hija de nadie yo soy el cáliz, el que decide todo, el que lee el destino, tu hija ya no existe más. —Le señalo a Loren cuando Alex lo ayudaba a levantarlo.
—No te metas con mi hija. —Se acerca Loren poniéndose cara a cara conmigo—. Y tú tampoco chico. —Señala a Alex.
—Es ella Loren —le recalca Alex—, piénsalo, llegó a nuestras vidas pasando como adoptada casi al mismo tiempo que tú la perdiste. Nunca me dijo de donde salió y no la presentó ante los guardias y toda la gente de este anillo hasta que se hizo grande. Casi justo de su muerte de seguro por miedo a que la reconozcan, hasta tienen la misma edad, mírala bien Loren. —Intenta convencerlo mientras yo los observo, no entienden que yo soy el cáliz.
—Tendrás que matarme para recuperar a tu hija y aun así ella morirá si lo haces —le digo mientras se da vuelta para observarme mantenía su rostro serio pero aguantaba las ganas de llorar.
—Explícate —me dice—, si no quieres que te mate.
—Poseo su cuerpo, alguien debe entender los presagios de el cáliz, ¿no?, y si me matas poseeré otro que espero sea fuerte para no dejarse gobernar por mi ser —me reía entre que le explicaba bajo, casi susurrando lentamente.
—Alex, cuchillo —le dice Loren extendiendo su mano hacia él.
—¿Qué vas a hacer? —le pregunta desentendido.
—Solo dámelo ¿sí? —responde agresivo mirándolo y Alex se lo da sin decir nada.
—Con que eso quieres —le digo esperando el momento—, viviré en vos.
—Pero no en mi hija —se le cae una lágrima y me clava el cuchillo en el corazón sintiendo esa sensación temible de ver disipárseme en el aire esperando el momento indicado de pasar a su cuerpo y dando lugar a los últimos momentos de vida de la verdadera yo, Greta. Cuando una gran explosión se sentía en el centro del anillo.

El lago de los recuerdos¡Lee esta historia GRATIS!