♡Noche 15#♡

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―Tae.. ¿Quieres que te enseñé a cómo masturbarte?―pregunte sintiendo como mis mejillas se encendían y mi cara ardía. Tae me miró por unos segundos sorprendido, sus mejillas rosadas y sus ojos vidriosos lo hacían ver adorable. Agachó su mirada llevandola a sus pies, para luego dirigirla hacía mí. 

Asintió sutilmente.

La incomodidad​ de la situación absorvio el ambiente caliente de todo el cuarto, dejándonos sonrojados y apenados. Aún después de todo.

Heche una mirada rápida hacía la ventana obsevando que aún era de noche.

―De acuerdo...―lo mire detallando sus ojos abiertos y su frente transpirada.―Supongo que lo primero sería que te excitaras...―solte para mi misma pero aún así él me escucho.

Esto no era algo que se me complicará mucho, ya que después de todo excitarlo no era un problema para mí.

Lo mire abochornada;―¿Estas listo?

Asintió decidido.

Me acerque a el con movimientos suaves y lentos sobre la cama, a medida que me acercaba podía escuchar como su corazón saltaba sobre su pecho y como su saliva pasaba asperamente por su garganta. Su cuerpo se encontraba pegado a la cabecera con sus piernas estiradas por toda la cama y sus manos sobre mis sabanas. Su mirada inocente observaba cada uno de mis movimientos con nerviosismo, llegué hasta él, y decidida me subí sobre su cuerpo a horcajadas y colocando mis manos sobre sus hombros lo miré.

Solo unos cuantos segundos bastaron para que nuestras miradas nos delataran. Ambos queríamos ésto.

Recorrí con mi vista su cuerpo, en buscá de mi siguiente maniobra;―Coloca tus manos sobre mi cintura.― susurré en la oscuridad. Era estúpida está situación, ya que después de todo esta no era la primera vez que hacíamos esto.

Supongo que sus nervios y su inocencia en esté momento lo hacían ser así.

Y siguiendo mis instrucciones colocó sus manos en mi cintura, su piel fría erizaba los vellos de mi cuerpo.

―¿Listo?―volví a preguntar mientras terminaba de acomodarme sobre él.

Asintió.

Un siseó salió de sus labios en el momento en que moví mi cuerpo sobre el suyo, sus ojos buscaron refugio entre los míos mientras la punta de su nariz se enrojecía y sus pupilas se agrandaban. Sus dedos se enterraron en mi cintura mientras aún me seguía moviendo. A los pocos minutos pude sentir como su respiración se aceleraba y su cuerpo temblaba. Ya estaba excitado.

―Oh...―susurre cuando su erección reciente rozó uno de mis muslos.―Ya estás exci―estaba a punto de retirarme de su cuerpo cuando sus manos hicieron presión y su cabeza comenzaba a negar. Acercó suboca hacía mi cuello.

―Sigue... Por favor.―ronroneo sobre piel, su respiración caliente me hizo estremecer. Comenzó a moverme sobre él por su propia voluntad. Joder.

Un gemido salió de mis labios mientras me alejaba de él. Esto no era parte del plan.

―Tranquilo.―dije al ver su mirada necesitada.― Ésto era para excitar te...―asintió nuevamente algo confundido.

Me volví a acercar hacía él y con lentitud me dirigí a sus labios, nuestras bocas se rozaron para luego unirse entre sí provocando que un gemido saliera de sus labios. Saque mi lengua y sin dejar de besarlo la metí en su boca, acaricie superficialmente su lengua haciendo que nuestra saliva se mezclara y que cayera deliberadamente sobre mi cama.

Lo mordí haciendo que gruñera bajo, para luego dejarlo.

Sus labios se encontraban rojos e hinchados, cubiertos por una fina capa de saliva que los hacía ver brillosos ante la noche oscura.

De seguro los míos se encontraban iguales.

―Quitate la ropa.―demande mientras lo miraba, acató mis órdenes sin protestar quedándose solo en ropa interior.― Tócate...―susurre.― Pasa tu mano suavemente por tu erección​, sin quitarte el bóxer.- agregué.

Su mirada mostraba nerviosismo pero sus manos obedecieron. Su mano derecha se acercó lentamente a su pene, un siseó se escapó de sus labios al sentir como la palma de su mano rozó su glande. Siguió pasando repetídas veces su mano por su pene mientras cerraba los ojos y suspiraba.

―Abre los ojos...―susurré―. Quítate el bóxer...―complete mientras sus ojos me miraban. Impulsó su pelvis hacía adelante mientras su miembro se alzaba y sus manos bajaban su ropa interior. Tragué saliva mientras lo observaba.

Sus mejillas terminaron de colapsar al momento de colocarse en su antigua posición y mirarme con su miembro descubierto y erecto. Adoraba al Tae inocente.

Tembló al sentir como el frío aire bailaba sobre su glande húmedo.

―Abrazalo con tu mano...―lo miré excitada. Obedeció-. Has movimientos verticales...―susurre lentamente.

Siguió mis órdenes y empezó a subir y bajar su mano por su pene mientras cerraba los ojos y ronroneaba.

―N-no los cierres...―proteste con dificultad sintiendo mi cuerpo desvanecer. Los abrió jadeante para luego mirarme con su pecho transpirado. Llevó su cabeza hacía atrás pegando la a la cabecera de la cama mientras fruncía sus cejas y apretaba los labios. Joder verlo masturbarse me excitaba.

Sus gemidos roncos y ásperos inundaron mis oídos produciendo me escalofríos.

Esto, era maldita mente mejor que ver porno.

Su respiración acelerada al igual que su mano, y sus cabellos pegados a su frente lo hacían ver deseable. Abrió su boca separando sus labios maltratados debido a sus constantes​ mordidas, para poder liberar un gruñido grutal para luego sacar su lengua y pasarla lentamente sobre sus labios.

Estaba a punto de hablar pero frene al ver como su mirada excitada caía sobre mi. Su mano apretó sutilmente su pene palpitante mientras me escaneaba.

―Sune...― gimió con una adictiva voz grave. Lo miré sorprendida.―Sune...―gimoteo mientras movía su mano por su pene, seguía llamándome mientras se masturbaba y me miraba.―Ahg.―soltó mientras por su cuello dos pequeñas gotas jugaban a las carreras absortas ante la situación, hasta​ perderse por su pecho.

Otro de muchos más gemidos se hicieron oír antes de que su esencia blanquecina y viscosa saltará de su pecho y cayera sobre mis sabanas. Su respiración volvió a la normalidad para luego mirarme con esos ojos brillosos y traslúcidos.

Me removí incómoda sobre mi cama sintiendo como mi cuerpo temblaba debido al tremendo calor que sentía después de haber visto todo aquello.

Necesitaba liberarme.

―Tae...-lo llamé aún sabiendo que me miraba―Ahora es mí turno...

























Supongo que sus nervios y su inocencia en esté momento lo hacían ser así.

「A Oscuras」 ;+k. thDonde viven las historias. Descúbrelo ahora