Capítulo 2

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(punto de vista de Natalia)

Joder con la Isabel ¿Por qué me espió? ¿Qué más le daba lo que yo hiciese? Vale, igual dramatizé un poco, pero... joder.

-¡Hola cachorrillos! -grité eentrando en casa.

Todas mis mascotas acudieron a saludarme. Os las presento:

Killer: dóberman.

Mercurio: halcón.

Lomo: gato.

Wenka: conejo.

Furia: falsa coral.

Eco: loro.

Roe: ratón.

Rico: periquito.

Misterio: caballo que está en una parcela detrás de mi casa.

Hamburguesa: cordero que está con Misterio.

-A ver. Me voy a ir al parque (con un chico monísimo). Me llevo a Wenka. Luego os paseo.

Me puse un pantalón vaquero y una camisa blanca. Cogí a Wenka en brazos y salí corriendo hacia el parque. Lysandro ya estaba allí, sentado en un banco, escribiendo. Me senté a su lado y dejé a Wenka  en el suelo.

-Hola ¿Qué escribes?

Me sonrió.

-Una poesía.

-¿Me la lees?

-No es muy buena.

Puse la cara de Lomo cuando tiene hambre.

-Por favor... Por mí.

Se sonrojó y empezó a leer.

-Lucero en la oscuridad

me guío por tus ojos

abandóname la soledad

si veo tus labios rojos.

Azules zafiros,

luz por cabello

rostro del que estoy prendido

pues es el más bello.

Te amo, te deseo,

tu cuerpo contra él mío

y se más creo

que sin tí estoy muerto.

¡Ámame! ¡Te necesito!

Sonreír cuando te veo

es sólo un rito,

porque sufro, te deseo.

Suspiré.

-¡Qué hermoso!

Sonrió, azorado. Nos miramos en silencio. Él se acercó a mí. OH DIOS MÍO ¿¡Me iba a besar!? Yo ya había empezado a cerrar los ojos al notarlo tan cerca, pero los abrí de golpe al oír un ladrido.

-¿Qué...?

Un perro negro y marrón enorme apareció corriendo... y se dirigía hacía mi pobre Wenka. Cogí al conejo por la piel del cuello y le levanté justo a tiempo. Abracé a Wenka, que temblaba en mis brazos.

-¡Demonio! ¡Aquí!

Castiel apareció corriendo, pero su perro le ignoró.

-Lysandro, sujeta a Wenka.

Le pasé al conejo.

-¿Qué va a hacer?

¡Demonio malo! ¡Siéntate!

El perro me miró y obedeció.

-Buen chico.

Saqué un pedazo de carne de la que le doy a Killer y a Mercurio de un bolsillo. Sí. Siempre llevo comida de animales encima.

-¿Quieres la carne Demonio?

-¡Guau! -ladró moviendo el rabo.

-¡Túmbate!

Obedeció.

-Buen chico.

Le dí la carne. El perro me lamió la mano,feliz.

Castiel sonrió.

-Hola. Lys ¿Ya le has pedido salir a Natalia?

Ambos nos sonrojamos.

-No...

Castiel se rió, cogió a su perro por el collar y se fue. Me volví a sentar en él banco.

-Tome... -dijo Lysandro, haciendo ademan de pasarme a Wenka.

-Cógelo tú, si quieres.

Él apretó a Wenka contra su pecho. No hubiese dudado ni medio segundo sí me hubiesen dado la opción de cambiarme con mi mascota.

-¿Te gustan los conejos?

-Sí. Yo tenía de pequeño. ¿Y a usted?

-Claro. Pero parece que Wenka te prefiere a tí.

-Tendría que tener muy mal gusto para elegirme a mí antes que a usted.

Pues yo no veo el porqué. Yo prefiero a Lysandro. ¿A que es lindo?

Perdón por el poema tan dnsjcdbdgv pero los poemas de amor no son mi especialidad

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