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Pen Your Pride

Preferiré morir contigo....

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CAPITULO 1

Hace muchos días que debí hacer esto. Tomar grandes decisiones nunca ha sido mi fuerte, pero ésta me había costado demasiado. Acabar con trece años de mi vida dolía, pero era mi única salida.

Eché un último vistazo a mi casa. Tantos recuerdos, tantas risas y tantas lágrimas en los últimos meses. Dejé las llaves y la tarjeta sim de mi móvil en el mueble de la entrada. Todo lo que había decidido llevarme cabía en dos maletas. Las cogí, junto con mi equipo de fotografía y mi ipad y salí. Al cerrar la puerta sentí un escalofrío. La sensación de que no volvería nunca me hizo llorar.

Creo que es el momento de presentarme. Me llamo Vero y tengo treinta años. No los aparento, pero los tengo, el gimnasio ayuda bastante a ello. Vivo en un sitio pequeño, de esos en que todos nos conocemos y sabemos la vida del vecino. He decidido romper con mi vida, dejo atrás marido y amistades. Todas excepto Vicky, de la que no podría prescindir aunque quisiera.

-Hoy es el primer día del resto de tu vida -pensé al salir a la calle-.

Respiré hondo y fuí en busca de mi coche. Abrí mi León rojo con el mando y metí las cosas en el maletero. Mi coche era de las pocas cosas que no iba a dejarle a mi ex. Había sido mi sueño durante mucho tiempo, y me había costado mucho esfuerzo poder comprarlo. Conducirlo me hacía sentir bien.

Había decidido cambiar de ciudad, pero no sabía donde. Lo único que tenía claro era que antes iba a tomarme unas merecidas vacaciones. Arranqué el coche, puse la música a todo volumen y salí a la carretera. Cuando llevaba un par de horas conduciendo paré para comer algo y llamar a Vicky. Estaba segura de que estaría preocupada. Somos de esas que si cada diez minutos no soltamos una tontería por whatssapp pensamos que la otra ha muerto.

Marqué su número desde una cabina. Descolgó:

-Cari soy yo.

-Joder Vero, ¿dónde te metes?. Te he mandado veinte mensajes y no te llegan. Tú no vas a ninguna parte sin el móvil. ¿Qué pasa? ¿De dónde es ese número?

-Igual si te callas te lo puedo explicar. Lo he hecho, Vicky, me he largado. Le he dejado -comencé a llorar-.

-¿Comooooo?. No puedes hacer eso, no sin mí. ¿Dónde estás?. Me voy contigo. Y no llores, joder, que es lo mejor que has podido hacer.

-Lo sé. No me quedaba más remedio, pero estoy bastante asustada.

-Dime donde estás, por favor, que voy a buscarte -me suplicó.

-Necesito estar sola de verdad. De momento voy a Madrid a coger un avión. No se el destino y me da igual. Sólo quiero poner un poco de orden en todo esto y descansar. Han sido muchos años de hacer lo que todo el mundo quiere y ahora tengo que decidir lo que quiero yo. Te llamaré cuando sepa donde voy a estar. Te quiero alma gemela.

-Y yo a tí mi amor, sabes que aquí tienes un refugio si lo necesitas. Hazme saber que todo está bien, por favor.

Colgué y seguía llorando. Era la única persona del mundo que quería en mi nueva vida. Era amiga, madre, hermana, la que me entendía pasara lo que pasara y la que nunca me juzgaba por nada. La iba a echar mucho de menos pero necesitaba estar sola.

Entré en una cafetería y pedí un sándwich. Me senté en una mesa y busqué en mi ipad un vuelo. Siempre me había llamado la atención Lanzarote pero nunca había estado, así que ahora era mi momento. Había ahorrado durante mucho tiempo para empezar sin agobios, y podía permitirme este viaje. Reservé un vuelo a las siete de la mañana y continúe mi camino. Estaba muy cerca de Madrid, así que sólo me quedaba encontrar un sitio donde pasar la noche. Recordé un hotel donde me había alojado con mi ex antes de coger un vuelo a Barcelona. Era pequeño y muy agradable y estaba bastante cerca del aeropuerto. No recordaba la dirección exacta, pero llevaba una tarjeta en mi cartera. Como no tenía móvil, no podía llamar, así que me dirigí directamente.

Al llegar había un grupo de niñas en la puerta. Abrí el maletero y cogí la maleta pequeña. Me costó bastante trabajo sortear a las niñas y subir las escaleras. Cuando llegué al último escalón tropecé y caí al suelo.

-Lo que me faltaba -pensé-.

En ese momento alguien me tendió la mano y me ayudó a levantarme. Estaba tan avergonzada por la caída que ni siquiera levanté la cabeza. Recogí mi maleta y entré al hotel no sin antes darle las gracias. Me registré y me dirigí a la habitación .

Preferiré morir contigo.... (Auryn  Alvaro )¡Lee esta historia GRATIS!