Arrepentimiento.

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—Ten más cuidado, idiota.

—Ajaja, lo siento.

Ambos jóvenes se encontraban en los pasillos del hospital, caminando por éstos. Katsuki tenía sus manos en los bolsillos, con la mirada hacia la derecha donde se encontraba Izuku, sosteniéndose firmemente de los tubos que había en la pared.

A Midoriya le había cansado tener que estar todos sus días en aquella habitación, por lo que pidió un permiso para salir a la azotea del hospital, según lo que escuchó de otros pacientes estar allá arriba era espectacular, una vista sin duda maravillosa. Lamentablemente no sería capaz de verla, pero aun así quería ir, además de que le hacía falta recibir un poco de luz solar, su piel comenzaba a tonarse pálida por eso mismo.

Katsuki iba mirándole fijamente, podría llegar a tropezar y golpearse, de hecho, hace un momento se resbaló y casi caía al suelo, sin embargo éste se sostuvo antes de que eso sucediera, en verdad que era un fastidio tener que lidiar con un ciego.

—¿Por qué razón debo acompañarte yo? –Refunfuñó entre dientes, le era más tranquilo estar en la habitación, era más seguro después de todo.

—Perdona si te pedí esto a ti, pero sí se lo pedía a Uraraka o Todoroki seguramente se negarían porque dirían que es peligroso ¡Estoy seguro que incluso mi madre diría lo mismo! Tenía la esperanza de que tú no dirías eso. –Sonrió levemente sin detener su andar, su mano derecha la apoyaba en aquel tubo para saber la dirección a donde debía de caminar.

—"¿Está diciendo que yo me preocupo menos que esos dos estúpidos?" –Un tic de molestia apareció en su ojo izquierdo. Estaba bien que en el pasado le haya importado un guisante su vida, pero ahora era diferente, si no se negó fue porque le fue imposible decirle que no cuando se lo pidió de manera tan emocionante y suplicante.

Los dos continuaron caminando por un corto tiempo, llegando al final del pasillo donde Katsuki le dijo a Izuku que debía dar vuelta a la derecha, así encontrarían el elevador que llevaba a la azotea, pero no se esperó la decisión del chico de pecas.

—Subamos por las escaleras.

—¿¡AHHH!? –Le miró incrédulo por lo que dijo. —¿¡Te quieres matar o qué demonios!? –Si casi se cae al caminar en una superficie plana, ahora tener que subir escaleras, era demasiado peligroso para alguien ciego.

—Iré con cuidado, además casi no me dejan salir de la habitación, quiero hacer un poco de movimiento, todo estará bien. –Y alzó su pulgar en señal de que lo estaría, cosa que en verdad no convencía del todo a Bakugou. Le miró momentáneamente, pensando sí realmente estaba bien dejarle subir por las escaleras, a fin de cuentas era cierto lo que decía, estar tanto tiempo sin moverse, arruinaría aquel cuerpo que pasó tanto tiempo ejercitando y volvería a tener que hacer todo de nuevo. Chasqueó la lengua a la vez que fruncía el ceño, parece que no tendría otra opción.

—De acuerdo, pero donde te tropieces maldito, te la verás conmigo. –Amenazó para que el otro realmente tuviese cuidado. Y parece que funcionó, ya que pudo notar como sufrió de un escalofrío, cosa que le sacó una risa. —Ven, es por acá. –Dicho esto tomó el brazo de Izuku y lo dirigió a las escaleras, esta vez no tendría algún soporte para tomarlo como guía y ver en qué dirección caminaría, pero lo tendría a él e intentaría serle de ayuda.

Al llegar a las escaleras, Izuku subió el primer escalón, apoyándose un poco en el brazo de Katsuki, había que admitir que eso le provocó temor, estar subiendo escalones completamente a ciegas le ponía un poco nervioso. Respiró profundamente, tomándose un par de segundos para subir el siguiente escalón.

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