- ¡No puedo creer que hayas besado a Kian ayer y me lo estés contando recién ahora! - se quejó Anne mirándome mal-

- ¿Puedes bajar la voz? -le dije caminando por los pasillos del instituto- lo siento, pero han pasado muchas cosas y...

- Esas son excusas, me lo tendrías que haber contando ayer, me tendrías que haber llamado cuando estabas con Sebastián y Logan -exclamó- tendrías que haber roto el beso y llamado en ese instante.

Me reí.

- No seas dramática.. quise llamarte pero luego llamo mi madre obligándome a volver a mi casa para cenar con una amiga suya...resulta que esta amiga tiene un hijo que yo conocía desde que éramos chicos, y lo llame pequeño Mason y mi madre le conto y...

- Espera, espera... lo llamaste pequeño Mason ¿refiriéndote a.. su miembro? -susurró-

- ¿¡Qué!? ¡Claro que no! Él se llama Mason, y lo llame pequeño porque lo conozco desde que era pequeño.. ¡No me mires así! No se nada sobre su miembro, ni quiero saberlo -protesté subiendo un poco la voz-

Justo en ese momento mi profesora de matemática paso por al lado nuestro y nos escuchó.

- ¡Asi se habla Alisson! Pero acuérdate no alces tu voz, alza tu espíritu -me dijo guiñándome un ojo-

- ¿Y cómo explicas eso? -me preguntó Anne cuando la profesora Willson se había alejado-

- Con una simple palabra: Kian.

Anne negó con la cabeza.

- Bueno.. volviendo al tema del pequeño Mason..

- ¿Puedes no llamarlo así? Todavía no supero el momento en que mi madre se lo contó.--

- Bueno bueno, Mason ¿cómo es?

- Alto, musculoso..

- ¿Hablaban de mi? -preguntó James acercándose con una sonrisa-

- Si, en especial por lo de "musculoso" -bromeé-

James me miró ofendido.

- Bueno perdóname si no voy corriendo atrás de una pelotita con un palo como Kian.

No pude evitar reírme. Si había alguien que entendía menos que yo de lacrosse era James.

En ese momento sonó el timbre.

- Bueno, nos vemos luego -les dije a punto de caminar para el lado opuesto-

- Adiós -me contestó James- Oh.. espera Ally, alguien me dijo que te gusta mucho el helado de menta ¿es verdad? -me preguntó esbozando una sonrisa-

Oh no, iba a matarlos. Primero a Kian y luego a James.

- ¡No vale Alisson! -protestó Anne- ¡Él se enteró antes que yo del beso de menta!

Y a Anne también.

Les sonreí sarcásticamente, les mostré el dedo del medio y me dirigí a literatura.

Kian ya estaba sentado en nuestro banco cuando llegué.

- Buenos días Aspen -me saludó con una media sonrisa-

- Hola.

- ¿Sabes? Creo que soñé contigo.

Me aclaré la garganta.

- ¿Qué has soñado?

- Oh no, no te gustaría saberlo -me respondió con una mirada traviesa-

Mantén la calma, Alisson.

¡Esto es guerra! [Sin editar]¡Lee esta historia GRATIS!