El amor es todo lo que tenemos

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-Veamos... Creo que necesita un color turquesa.

-¿Tú crees? El canario con turquesa... ¿Te parecen los tonos naranjas o rosas?

-Umm... ¿Naranja, rosa... y turquesa?

-¡Sí! Sí, sí, sí, ¡sí! ¿Por qué no lo pensé antes?

Katherine, mi mejor amiga, se encontraba de visita. Había llevado sus acuarelas, pinturas, pinceles, lápices... Era una artista, literalmente. Había hecho un hermoso dibujo de un canario, y nos poníamos de acuerdo para pintarle un fondo abstracto que quedaría perfecto con el color del ave.

-Bueno. Tú eres la artista.

-Sí, pero tú tuviste la idea. ¡Gracias, Ely!
Y se puso manos a la obra.

Estaba sumamente concentrada. Le encantaba, era una pasión suya el pintar, incluso me había pedido modelar para un lienzo. No es por presumir, pero me había hecho una diosa, me veía muy bien. Para sorpresa mía, ese fue un regalo de aniversario de amistad. Kate era la única persona que me conocía al cien. No existía nadie más que me hiciera sentir bien, con ella me divertía, no había mejor cosa que reírnos sin parar hasta sentir ese insoportable dolor en las costillas.

Pasaron casi 30 minutos desde que Kate se dispuso a colorear el fondo del retrato. La pintura era para su madre quien cumplía años, y adoraba las aves, en especial los canarios. Era un hermoso detalle de parte de Kate para la señora Marcela. Por supuesto, mi mejor amiga llegaba a pintarlo a mi casa porque, obviamente, en la suya corría el riesgo de que su mamá lo viera.

-¿Debería envolverlo o solo le coloco el moño?

-Ay, Kate, de cualquier manera tu madre lo amará, se llevará la sorpresa. Es algo que no se espera.

-Sí... Pero, ¿cómo se lo entrego? Es decir, ¿se lo doy así nada más o le tapas los ojos, o qué?

-Bueno, tu padre la llevará a cenar, ¿cierto? -Asintió. -Pues... ¿Qué tal si cuelgas el cuadro en el restaurante al que van? -Frunció el entrecejo y me miró confundida. -¡Sí! Escucha, el cuadro se deberá colocar en un lugar muy visible, tu madre lo verá y obvio que le va a encantar. Entonces le diremos a tu padre que la lleve a distraerse para que nos de tiempo de llevar el cuadro a tu casa.

-Entonces, mamá verá el cuadro en la sala de la casa y quedará aún más que fascinada.

-Exacto. No olvides poner tu firma de manera discreta.

-Por Dios, Ely. Es una idea asombrosa. Mamá no se la va a acabar. -Se aventó a mis brazos. -Es una maravillosa idea. En serio eres la mejor, te adoro.

-Yo también te adoro.

Luego de acabar con su trabajo, hablamos a su padre, el señor Arnold, para contarle el plan. Después de unos minutos, nos confirmó el permiso, y nos dirigimos al restaurante para colocar la pintura.

-¿Te parece aquí, o en aquel espacio?

Estábamos cerca de unas plantas, muy hermosas por cierto. El otro espacio era cerca de una fuente, era sencilla, pequeña, pero muy elegante. El restaurante era de comida china, la favorita de Marcela.

-Es un canario... Se ve mejor entre las plantas.

-¿No has pensado en ser diseñadora de espacios o algo parecido? No puedo creer que con tanta creatividad te hayas decidido en estudiar música, aunque igual es bueno porque cantas increíble, amiga.

Tenía razón. La verdad es que me encantaba reacomodar espacios, mi habitación era un claro ejemplo de ello. Era excelente mezclando diseños y colores, sin embargo, cuando mi madrastra me dio la oportunidad de estudiar, de alguna manera las bellas artes, especialmente la música y el canto, llamaron mi atención.

Elysa¡Lee esta historia GRATIS!