La mala noticia.

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Sali corriendo del cuarto mientras iba por el pasillo me encontre a Heidy tan apurada como yo, tanto que casi nos chocamos entre nosotros. Cuando llegamos le pregunte que pasaba, pero lo unico que hizo fue chitarme mientras señalaba al televisor, el cual emitia el noticiero de la medianoche.

-Varias personas han sido infectadas las ultimas horas -decia la señorita detras del escritorio- esta nueva enfermedad ha dejado perplejos a los medicos que la han tratado en sus consultorios. Iremos con Jennifer Herrera desde el lugar de los hechos.

Entonces la camara cambio de estar en el calmado estudio a un caos total.

Habia personas en camillas convulsionando y gritando mientras los doctores trataban de calmarlos soniendolos con fuerza mientras algunas enfermeras trataban de meterle sedantes para dormirlos como si fueran un animal salvaje. Entonces la presentadora hablo.

-Parece que segun los rumores la enfermedad comenzo en un aeropuerto cercano donde las personas empezaron a presentar los sintomas que aqui podemos observar.

Se aparto para que la camara enfocara los infectados. Eran personas muy palidas, con las venas marcandose en todo su cuerpo, piel muy arrugada y un caracter que solo seria entendido como ira, gritaban y pataleban con fuerza, incluso creo que vi a uno tratar de morder a una enfermera. Se me hizo un nudo en la garganta, no solo por presenciar aquellas horribles imagenes, si no por que lo que fuera que estaba pasando, ocurria demasiado cerca, como a 7 kilometros solamente. A mis primos se les veia totalmente palidos y eso era decir mucho de ellos.

-¿Que vamos a hacer? -pregunto heidy asustada.

-¿A que te refieres? -pregunto Luis igual de alterado.

-No te hagas el estupido que con la cara es suficiente, -le dijo heidy nerviosa- esa cosa, enfermedad, virus o lo que sea esta muy cerca, ¿que pasa si eso llega hasta aqui tambien?.

Nos mantuvimos en silencio analizando la idea.

-Tranquilos... los doctores lo solucionaran, estudiaron cuatro años para saber sobre esas cosas, estaremos bien -Dijo Albert tratando de tranquilizarnos, aunque sinceramente se le veia un poco asustado y no lo culpo, si hubiera tenido un espejo en la mano yo me hubiera visto peor.

El sonido de como tocaban la puerta con fuerza me paralizo por un segundo- ¡Abran la puerta, es la policia, tenemos ordenes de arresto, abran o les disparamos a todos!-me senti asustado y confundido al mismo tiempo.

Luego de los gritos Albert puso los ojos en blanco y fue tranquilamente a abrir la puerta.

Mientras el abria la puerta yo pase de estar asustado y preocupado a estar relajado y sonriente. Era nuestro otro primo Sebastian, era el más bromista de los cuatro, incluso más que Luis, de la misma edad que yo, de piel clara y pelo en puntas, siempre hallaba la forma de hacerte sonreir, y es mejor que sonrieras, por que no se detendria hasta lograrlo solo para fastidiar.

Se reia a carcajadas mientras entraba a la casa arqueado por las risas- ¡No puede ser que hayan caido!- decia sin dejar de reir malisiosamente.

Todos lo obserbavamos en silencio mientras se recuperaba despues de su larga secion de risas hasta que se calmo.

-Y bien ¿que quieres? -pregunto heidy algo molesta.

-Bueno quiero fama, fortuna, una novia sexy...

-¡Es enserio!

-¡Vaya! parece que "alguien" esta estresada. ¿Que sucede?, ¿es por lo de los enfermos?

-¿Como lo sabes? -pregunte.

-Por si no lo sabias tambien tengo televisión, "Bruno Mars" -me dijo con su clasico apodo hacia mi, aunque la verdad no me ofendia y no iba a dejar que lo supiera, tuve que pasar por muchos apodos para quedarme con uno que si me gustara.

-Un momento -interrumpio Luis-¿que rayos hacias en la calle a tan altas horas de la noche?.

-¿No lo saben?, Allison esta dando una fiesta justo ahora, a cinco calles de aqui. -nos informo Sebastian.

-¡Mierda, es verdad! -dijo albert corriendo hacia su cuarto- ¡no puedo creer que lo olvidara!.

-¿Que pasa? -pregunte confundido.

-Allison me invito a esa fiesta y lo olvide. -decia mientras se cambiaba de camisa.

-¿podemos ir? -pregunto Heidy emocionada.

-Claro, ¡se comportan! -dijo Albert imitando a su mama.

Reimos, luego nos dirijimos a cambiarnos de ropa para ir a la fiesta. Sinceramente nunca fui una persona de a la que le gustara salir, viajar, ir a fiestas, eso no importa, pero esa noche queria pasarla bien, ¿que podria salir mal?.

Zombienezuela. ¡Lee esta historia GRATIS!