Capítulo 8

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Nabil abrió lentamente los ojos y suspiró al sentir la mano grande en su cabello

Nabil abrió lentamente los ojos y suspiró al sentir la mano grande en su cabello. Ronroneó en un suspiro y escuchó la suave risa junto a su oído y después unos labios fríos rozando su mejilla.

—Me voy ahora Nabil, tengo que trabajar, no te levantes, te llamare más tarde ¿ok?— Nabil abrió pesadamente los ojos y se quedó embelesado con el atractivo rostro de Theo tan cerca del suyo

—Me voy ahora Nabil, tengo que trabajar, no te levantes, te llamare más tarde ¿ok?— Nabil abrió pesadamente los ojos y se quedó embelesado con el atractivo rostro de Theo tan cerca del suyo.

Nabil hizo una especie de sonido afirmativo sin abrir los labios y cerró los ojos cuando Theo besó su mejilla.

—Descansa, pequeño genio— Nabil le vio salir de la habitación y se arremolinó en su cama, borracho de felicidad. Suspiró hondo y relajado volvió a quedarse dormido.

Theo salió con el mejor humor del mundo del departamento directo al elevador, sentía aquel edificio ya tan familiar. Cuando las puertas volvieron a abrirse su chófer ya estaba esperándolo y le saludó con una sonrisa.

—Buenos días Arturo— caminó hacia él con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo.

—Parece inusualmente feliz esta mañana, señor— Arturo lucía fresco y tenía una sonrisa casi burlona

—Parece inusualmente feliz esta mañana, señor— Arturo lucía fresco y tenía una sonrisa casi burlona.

—Es el amor, Arturo – soltó Theo sin ningún tipo de vergüenza.

Arturo se rió y negó bajando la cabeza sin poder creer que hubiese dicho eso.

—Jamás esperé verlo así jefe, pero recuerdo mis primeros meses con mi novia, caminaba entre nubes— Theo llegó a su altura.

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