Parte 8

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Sin duda supera con creces a mi primer beso. Séptimo curso, Andrea
Williams, detrás del gimnasio al salir de la escuela. Vino hasta mi mesa a la
hora de comer, me susurró la proposición al oído y estuve empalmado el
resto del día.
Cuando el beso se terminó, tres segundos de brillo de labios con sabor a fresa
más tarde, ella se volvió y salió corriendo. Eché un vistazo alrededor del
gimnasio y vi cómo dos de sus amigas le daban un billete de cinco dólares
cada una. ¡No me lo podía creer! Mis labios eran una apuesta de diez dólares.
¿Era algo bueno o algo malo? Seguramente fuese malo, decidí.
Pero desde entonces me encanta el brillo de labios con sabor a fresa.
No pude evitar sonreír mientras bajaba por la escalera más alta. Me senté
sobre el tobogán, con el corazón a mil. Así sería. Todas mis amigas allá en mi
antiguo hogar habían dado sus primeros besos en medio de la escuela. El mío
me estaba esperando al final del tobogán, exactamente tal y como yo lo
había deseado. Lo único que tenía que hacer era impulsarme.
Y lo hice.

Sé que no pasó exactamente así, pero cuando miro atrás veo todo a cámara
lenta. El impulso. El tobogán. Mi pelo ondeando detrás de mí. Tú levantando
los brazos para cogerme. Yo levantando los míos para que pudieses hacerlo.
¿Cuándo decidiste besarme, Justin? ¿Fue durante el paseo hasta el parque? O
simplemente ocurrió cuando me deslicé entre tus brazos? Vale, ¿quién de los
presentes quiere saber lo primero que pensé durante mi primer beso? Aquí
está: alguien ha comido perrito caliente con chili.
Muy buena, Justin.
Lo siento. No estuvo tan mal, pero fue lo primero que pensé.
Cualquier día comeré brillo de labios con sabor a fresa.
Estaba tan preocupada por qué tipo de beso sería (mis amigas de mi antigua
ciudad me habían descrito muchos tipos) y resultó ser de los bonitos. No me
metiste la lengua hasta la garganta. No me agarraste el culo. Simplemente
juntamos nuestros labios... y nos besamos.
Y ya está.
Espera. Para. No rebobines. No hace falta volver atrás porque no te has
perdido nada. Deja que me repita. Eso... es... todo... lo... que... ocurrió.
¿Qué pasa, que has escuchado alguna cosa diferente?
Un escalofrío me recorre la médula espinal.
Sí, lo había escuchado. Todos lo habíamos escuchado.
Bueno, pues tienes razón. Ocurrió algo. Justin me cogió de la mano,
caminamos hasta los columpios y nos columpiamos. Después me volvió a
besar de la misma forma.
¿Y después? ¿Qué ocurrió después, Hannah?
Después... nos fuimos. El se marchó por un lado. Yo por otro. Oh. Lo siento
mucho. Querías algo más sensual, ¿verdad? Querías escuchar cómo mis
deditos picajosos comenzaron a juguetear con su cremallera. Querías
escuchar... Bueno, ¿qué es lo que querías escuchar? Porque yo he oído tantas
historias que ya no sé cuál es la más popular. Pero sé cuál es la menos
popular. La verdad.
Ahora, la verdad es la que no olvidarás.
Todavía puedo ver a Justin en medio de un corrillo hecho por sus amigos en
el instituto. Recuerdo que Hannah pasó por allí, y que todo el grupo dejó de
hablar. Le esquivaron la mirada. Y cuando pasó, se echaron a reír. Pero ¿por
qué recuerdo esto? Porque yo quise hablar con Hannah muchas veces
después de la fiesta de despedida de Kat, pero era demasiado tímido. Tenía
demasiado miedo. Al mirar para Justin y sus amigos aquel día, tuve la
sensación de que había más de ella de lo que yo sabía. Después había
escuchado lo de que se había dejado toquetear en el tobogán—cohete. Y era
tan nueva en la escuela que los rumores ensombrecían cualquier otra cosa
que yo supiese de ella. Hannah va por delante de mí, me imaginaba. Tiene
demasiada experiencia para tan siquiera pensar en mí.
Así que gracias, Justin. Sinceramente. Mi primer beso fue maravilloso. Y
durante el mes o así que duramos, y en todos los lugares a los que fuimos, los
besos fueron maravillosos. Tú eras maravilloso.
Pero entonces comenzaste a fanfarronear.
Pasó una semana y no me enteré de nada. Pero al final, como siempre ocurre,
me llegaron los rumores. Y todo el mundo sabe que no se puede desmentir un
rumor. Lo sé. Sé lo que estás pensado. Mientras contaba la historia, yo misma
pensaba así. ¿Un beso? ¿Un rumor basado en un beso te ha hecho hacerte
eso?
No. Un rumor basado en un beso arruinó un recuerdo que deseaba que fuese
especial. Un rumor basado en un beso hizo que comenzase una reputación
que los demás se creían y reaccionaban ante ella. Y a veces, un rumor basado
en un beso tiene el efecto de una bola de nieve.

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