C10

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La mirada de Cailín se quedó en la mía, pero yo no tuve una reacción eufórica, sino que una sonrisa se dibujó en mi rostro, ni siquiera se me pasó por la cabeza la apuesta con Thomas. Era una niña, una dulce niña con la que compartiría el resto de mi vida.

– ¿Estás bien? –Me preguntó Bree.

–No puedo creerlo –Sonreí, me puse de pie y besé a Cailín. –Te amo –La miré.

– ¿Estás feliz? –Me preguntó ella.

–Sí, es sólo que estoy en estado de shock, no sé cómo reaccionar –Reí.

Bree nos felicitó, nuevamente escuchamos los latidos de su pequeño corazón y le dio algunos tips a Cailín para evitar las náuseas. También le pidió que no se enfrentara a emociones demasiado bruscas.

Cuando entramos al auto, Cailín abrochó su cinturón, yo no podía dejar de mirar su vientre que poco a poco crecía.

–Estoy muy enamorado de ti –Dije sin pensarlo, ella sonrió mirándome sorprendida.

–Yo también lo estoy de ti –Respondió.

–Y estoy seguro que me enamoraré de ella también –Aseguré.

–No lo dudo, sé que serás el mejor papá del mundo Caín.

–Intentaré serlo cada día.

– ¿Sabes lo que me tiene más preocupada? –Comentó mientras conducía. –Es que ahora deberás depilarte con cera caliente.

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–Es varón –Le dije a Thomas en cuanto nos preguntó. No llamó por teléfono sino que se hizo un tiempo para venir a vernos.

El mejor amigo de mi mujer entrecerró sus ojos juzgándome

–No te creo nada Caín –Me reclamó. –Es más, estoy tan seguro de que es niña que he comprado esto –Abrió una bolsa que traía del centro comercial y de ahí sacó accesorios de colores claros y un vestido azul con blanco.

– ¿Para qué gastas dinero? Es varón.

–Ya sé –Rodó los ojos. –No quieres depilarte.

–No es eso –Bufé. –Cailín, dile que es chico.

– ¡Caín!

–Tanto que quieras que sea chico, será lesbiana –Rió Thomas.

Nos contagió su sonrisa y luego decidí decir la verdad.

–Está bien, es niña, pero no me depilaré –Dije de inmediato. –En mi defensa, no sé cómo demonios adivinaste de que era una niña, nadie puede hacer eso.

–Intuición maternal –Alzó sus cejas.

–Thomas, tú no eres mamá –Reclamé.

–Estás quitándome mis sueños, no seas hijo de puta –Continuó burlándose.

Cailín reía a carcajadas de nuestra conversación mientras tomaba helado de piña con algunas frutas encima.

–Está bien, voy a depilarme.

–Yo te depilaré y justo ahora –Me dijo Thomas poniéndose de pie.

–Pero no me depilarás los testículos –Lo señalé.

–Eres un marica, si era varón dijiste que yo tendría que depilarme ahí abajo.

–Sí, pero tú no pusiste esas condiciones.

Thomas comenzó a preparar la cera en el living mientras me removía de un lado a otro, Cailín mantenía su teléfono en la mano para grabarme, no podían ser tan infantiles, no sé en qué momento acepté que Cailín tuviera un mejor amigo homosexual y que fuese tan imaginativo.

DECADENTES © #2¡Lee esta historia GRATIS!