Capítulo 53: "Perdóname, por favor".

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Riley
Harry y yo estamos en un silencio ensordecedor un par de minutos, hasta que él me da la mano. Noto su calidez en cuanto su suave mano de terciopelo toca la mía, pequeña y frágil.
—Te quiero —es lo primero que dice. —Te quiero tanto que pienso que si no estoy contigo, me va a doler cada vez más el corazón. Sé que te he hecho llorar, eso es de las últimas cosas que quiero, sé para lo que te quería, pero también sé para lo que te quiero ahora. Te quiero para todo, para vivir la vida, para pasarla junto a ti, para darte la mano en tus momentos tristes y en los buenos, para caminar bajo el cielo como tú querías, para ir al altar, para que me dejes las uñas marcadas cuando tengas a nuestro primer hijo. Creo que te quiero lo suficiente para no dejar de hacerlo en toda la vida. Riley, si tú sientes lo mismo, deja que te bese las mismas veces que te he hecho llorar —me giro, y me encuentro con sus ojos esmeralda cristalinos. —Todo cuanto quiero lo tengo delante.
—Después de decir eso, no llores Harry —él clava sus ojos en mí. Yo lo abrazo. —Ni se te ocurra llorar.
—Significa esto, que no quieres... —me separo de él. —¿Me quieres?
—Te quiero, y te quiero, y no dejaré de hacerlo nunca. Muchas gracias por todo Harry —su boca junta a la mía, y aunque nuestras lágrimas saladas se junten, es el mejor beso que he dado nunca.

Carla

Cuando entro de nuevo a la casa, me acerco a mi primo Louis. Louis me mira con sus ojos de color azul, y supe en ese mismo instante que se moría por hablar con alguien.

—¿Damos una vuelta? —le digo con una sonrisa de medio lado.

—No hace falta Carla... —niego con la cabeza. —Estoy bien.

—Claro que sí, guapi —le cojo del brazo, y nos vamos a un sitio apartado de todos. —Sabes bien que no debes dejar escapar a Danna.

—Me ha traicionado —responde en tono cortante.

—Lo que Harry iba a hacer no estaba bien. Danna solo quería que su amiga no sufriera. ¿Piensas, que si a ti te hubiera pasado lo mismo, te hubiera gustado que no te lo dijeramos? Estoy segura de que no —él se queda en silencio. Se muerde el labio, nervioso.

—No, supongo que no.

—Tienes una novia fantástica...

—La tenía, por tonto, la he perdido —susurra en tono muy desanimado.

—Aún puedes recuperarla, ¿lo sabes, verdad? —le abrazo. Y después, susurro:—tú puedes hacerlo primo.

—Eres la mejor Carla —me sonríe, y toca mi pelo suavemente. —Deberías hablar tú también con William.

—No quiero Louis —suspiro. —No me siento para nada preparada para dirigirle la palabra a ese... ser.

—Al final, para bien o para mal, tendrás que hablar con él —me da una palmadita en el hombro. —Aquí estoy, para lo que quieras y cuando quieras. Solo quiero recordarte, os vais pasado mañana.

Danna

Los padres de Louis llegan, junto a sus hijas. La madre de Carla entra seguida de ellos, se acerca a su hija, y le da un fuerte abrazo. Después se dirige a mí, y me da dos suaves besos en las mejillas.

—¿Qué tal Danna? —me pregunta amablemente.

—Todo bien, gracias por preguntar —le ofrezco una de mis mejores sonrisas. Phoebe y Daisy se acercan a mí, me dan un beso cada una en la mejilla.

A veces, como me gustaría poder volver a mi infancia, donde nada importaba, donde todo era perfecto. Louis y Carla volvieron, ella saludó a su familia, y Louis se acercó a mí. No sabía si eso era bueno o malo.

—Perdóname por favor —fueron las únicas palabras que pronunció.

—¿El qué tengo que perdonarte, según tú? —digo titubeando. Él me mira fijamente.

—El no confiar en ti, sabía que era lo mejor para Riley, el mal amigo y el mal novio fui yo. Lo siento mucho Danna —me coge una mano e inmediatamente se la suelto.

—¿Qué cojones estás haciendo? —le digo con cara de asco. —Estás perdonado, pero no voy a volver contigo, ante todo tengo dignidad.

—Danna, por favor, no me hagas esto... —susurra cuando suelta una lágrima.

—Tú me lo hiciste primero —le grito. —Y a parte, no creo que este sea el mejor lugar para hablar de eso.

—Danna, no te vayas de mi lado —dice intentando coger de nuevo mi mano. Esta vez, le dejo. —No puedo vivir sin ti.

—Todo el mundo puede vivir sin todo el mundo —contesto cortante. —No Louis, lo siento, pero no puedo volver contigo.

Me alejo pensando en lo que acababa de hacer. ¿Es lo correcto, o no lo es?

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