- El helado de menta no es feo -dijo Sebastian pensándolo por un minuto-

- ¡Ese no es el punto! -protesté-

- Por otro lado no entiendo que tiene que ver Géminis con las cartas del tarot, son dos cosas distintas y creo que la profesora de matemática y Kian no tienen en claro eso.

- Sebastian -dije exasperada- estamos hablando de Kian por el amor de Dios, ¡ese chico dijo que nuestro director quería prostituirnos! -me giré hacia Logan- ¿Puedes ayudarme tú?

Logan negó con la cabeza.

- Yo sigo con el estomago revuelto desde que me enteré que la profesora de matemática y el de literatura se acostaron.

Sebastian dio un paso al costado con cara de asco como si Logan fuera a vomitar en cualquier segundo. Rodeé los ojos.

- La verdad no se para que vine a verlos, sus comentarios no me están ayudando para nada.

- A ver -me contesto Logan- ¿Qué has hecho luego de que te dijera lo del helado de menta?

- Me alejé porque necesitaba aire.

- ¿Y luego?

- Le saqué mi helado y lo seguí tomando..

No iba a desperdiciar el helado solo porque el estúpido de Kian Denovan me había besado.

- ¿De qué sabor era tu helado? -me preguntó Sebastian-

- De vainilla -le respondí frunciendo el ceño- y eso es importante por que...

- Solo quería saber si seguías siendo la misma aburrida de siempre o habías elegido otro gusto.

Le pegué en el hombro.

- Gracias Sebastian, no te preocupes porque ahora en más voy a pedir de menta -le dije enojada-

- Ali -me contesto riéndose- necesitas calmarte, estas de mal humor.

Me froté los ojos.

- No digas que es por las energías negativas..

- ¿Qué? -preguntaron Logan y Sebastian al unísono-

- Nada, nada..

La locura de Kian ya me estaba afectando, y tenía que admitir que no era solo su locura, también me había afectado su beso hasta el punto de que me había puesto de mal humor porque no sabía que había significado ese maldito beso.

Luego de que nos besáramos Kian no lo había vuelto a mencionar, y aunque en ese momento había estado agradecida ahora tenía miles de preguntas en mi cabeza.

Mi celular comenzó a sonar, tenía la esperanza de que fuera Anne, me haría bien hablar con ella ahora pero me desilusioné al echar un vistazo a la pantalla.

- Hola mamá -respondí-

- Hola hija ¿En donde estás?

- En la casa de Sebastian -le dije y miré el reloj- ¿has salido más temprano del trabajo?

De repente tuve la idea de que mi director la pudo haber llamado y le había contado todo lo que había pasado. ¿Cómo le iba a explicar que había hecho guerra de tizas con mi profesora?

- Si, si, he salido más temprano porque hoy viene a cenar mi amiga Julienne, te lo he dicho esta mañana.

Noooooooo.

- Dime que no viene con su esposo

Julienne y Drake -su esposo- habían sido amigos de mis padres desde hacía muchos años aunque Julienne siempre había sido más amiga de mi madre que de mi padre y Drake más amigo de mi padre. Lo que menos quería era aguantarme toda la cena escuchando a Drake hablar bien de mi padre, y menos con el humor que tenía.

¡Esto es guerra! [Sin editar]¡Lee esta historia GRATIS!