Cap 45: Lo que más se ama, más veces corre peligro.

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Una cálida brisa en mi rostro, un aroma seductor presente, una suave caricia en mi mejilla. Abro los ojos y lo veo, él sonríe.

-Vaya, vaya...mira quien despertó. Buenos días.- declara Garrett que se encuentra apoyado en el borde de la cama, nuestros rostros a escasos centímetros, mi corazón comienza a latir muy rápido y me alejo nervioso.

-Emm...Hola, buenos días.- saludo nervioso.

-Adoro verte avergonzado.- sonríe burlón.

-No estoy avergonzado.- miento.- Simplemente no estoy acostumbrado a que seas lo primero que veo cuando me despierto.- confieso. Una tierna sonrisa se hace presente en su rostro.

-Seguro que no, pero sé que soy lo primero que imaginas.- declara completamente orgulloso y sin el más mínimo ápice de modestia.

-Siempre tan humilde, Garrett. Deberías hacer algo de terapia para ese egocentrismo tuyo.- propongo con ironía. Observo hacia la ventana, el sol brilla demasiado. ¿Qué hora es?

-¿Por qué habría de hacerla? Yo sé que me amas tal como soy y que no quieres que cambie.- dice mientras me acerca mi bolso con ropa.

-¿En serio? ¿Quién dijo eso?- pregunto.

-Creo que haberlo oído de ti, entre alguno de los tantos besos que me diste anoche.- responde tranquilo y seguro de sí mismo.

-Hmm... no recuerdo haberlo hecho, tal vez habré bebido demasiado.- bromeo.

-Eso seguro. No dejabas de declararme tu amor una y otra vez. Fue algo extraño, no sabía que eras el tipo de borracho romántico.- declara tomándome totalmente por sorpresa.

-¡Eso es mentira!- niego avergonzado.

-Nop, es verdad. Y hasta me atrevo a decir que fue algo caliente, dado que cuando llegamos aquí insistías en que hiciéramos el amor.-

-¡Eso es imposible! Estás mintiendo.- declaro un poco molesto y Garrett ríe.

-Tienes razón, eso lo inventé. Quería ver tu cara cuando te lo dijera, nada más. Pero si me pediste que duerma contigo, es decir, a tu lado. Juntos. En la misma cama. Pero sin sexo. Solo dormir. Es decir, ¿me explico?- demasiado rebuscado pero aclaró su idea.

-Bastante, si.- no puedo evitar sonreír.-Y supongo que pusiste mucha resistencia a eso.- comento mientras sigo buscando en mi bolso la remera que se supone que tenía guardada. ¡Ah, la encontré!

-Oh si, demasiada. Hasta te diría que fui obligado.- declara fingiendo sorpresa.-Por cierto eres alguien muy atrevido cuando bebes, me agrada eso.- me da un guiño y una sonrisa demasiado sexy. Debería ser ilegal sonreír así, apenas levantado de la cama.

-¿Qué quieres decir con eso?-

-Qué estuviste tocándome todo el tiempo. Como si necesitaras sentirme cerca de ti.- sonríe.-Fue muy tierno.-

-Te odio.- finjo ofensa.

-Tal vez deba embriagarte más seguido, te expresas más y te vuelves divertido.- propone simulando como si lo reflexionara.

-¿Entonces no soy divertido?- pregunto mientras termino de cambiarme de ropa.

-Bueno, siempre soy yo el espontáneo en esta pareja. Tengo que trabajar muy duro para poder hacerte sonreír. Además actúas demasiado serio la mayoría del tiempo, demasiado para tu edad, básicamente te comportas como un anciano. Como que eso no es muy divertido.-

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