Después de refrescarme regresé a la pista de baile donde varias personas habían interceptado a la cantante y pedido algunas fotos y autógrafos. Instintivamente busqué a Tom por el salón y lo encontré hablando con Lucy. 

—¡BETH!—Robert cogió de mi brazo y tiró de mi hasta esconderme tras una cortina.—¡Te he visto bailando con Tom!

—Bailar el vals de tu boda cantado por Katy Perry y mirarme bailar no es una buena combinación. ¡Centrate!

—Estoy centrado. Fue George el que me lo dijo pero mucho me temo que ahora mismo está en modo fan loca. ¡Menudo detalle el del señorito!—Ambos miramos a la dirección de Katy Perry y vimos como la gente había empezado a dispersarse.—¿Habéis hablado?

—No mucho, le he dado las gracias por lo de mi madre y él me ha preguntado por ella. Simple y triste. También me ha dicho que tenemos que ponernos al día.

—De una boda sale otra.

—Sí, me lo han dicho antes.—Puse los ojos en blanco.—¿Te lo estás pasando bien?

— Por supuesto. ¿Y tú?

—Algo me dice que me lo pasaré mejor.—Miré a Tom y a Lucy y comencé a andar hacia allí pero fue interceptada en el camino por James.—¡Ey! ¿Qué tal?

— ¡Elizabeth! ¿Cómo lo llevas?—Me abrazó con cariño y me entregó una copa que acepté con gusto.

—¡Muy bien! No esperaba verte aquí, ¿has venido con Zoe?—Di un trago y esperé su respuesta deseosa que fuera un claro y sonoro "no" Él negó con la cabeza y reprimí una sonrisa.—¡Oh! Lo siento, ¿debería decir lo siento?

—No, estoy mejor sin ella. Me temo que ambos queríamos cosas diferentes.—Se encogió de hombros.—No estábamos de acuerdo en varias cosas, ya sabes...

— Te refieres a lo que me hizo, ¿no?

—Sí, básicamente.

—No te preocupes. ¿Quieres sentarte? Hace tiempo que no hablamos.

Y tomamos asiento cerca de una de las ventanas desde dónde se podía ver el patio en el que se había tenido lugar la ceremonia. James me contó que había dejado su trabajo en Flawless magazine y estaba intentando sacar a flote una pequeña empresa independiente. Me interesó tanto de lo que me hablaba que se nos pasaron las horas sin que nos diéramos cuenta. Quizás porque el tema me interesaba y quizás porque cada vez que pasaba un camarero cogíamos unas copas más.

—James, nos hemos pasado dos horas hablando de negocios, quiero bailar.—Solté la copa que había cogido por última vez y tomé su mano.—Baila conmigo.

—¡Claro!—Soltó su copa y nos levantamos. Entonces me di cuenta de que estaba un poquitín borracha, miré a mi alrededor y vi que no era especial, todo le mundo estaba casi igual que yo.—Vaya... que mareo más tonto.

—¿Mareo? Estamos conside...considera...muy borrachos.—James me agarró por la cintura y bailó conmigo una canción que no conocía.—¿Recuerdas que nos conocimos bailando?

— Sí.

—¿Y recuerda que nos besamos y no me gustó?—Él volvió a asentir.—Mentí, sí me gustó.

—Es lo que todas dicen...-—Le di un golpe en el pecho y él se echó a reír. Apoyé mi cabeza en su pectoral y él me agarró un poco más.—¿Sabes que dicen que de una boda sale otra boda?

—Sí, me lo han dicho tres veces ya. ¿Lo dices por algo en especial?

—Algo que estoy viendo.—Le miré extrañada y con un movimiento de su cabeza me indicó el lugar donde debía mirar para encontrarme a Tom enrollándose con Lucy de una manera un tanto vulgar.—Creo que deberías mirar hacia otro lado.—Me giró y volví a apoyar mi cabeza en el pecho.—Lo siento, no debí habértelo dicho.

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