Memorare

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Saludos mis adorados lectores, por fin y tras mucho, mucho tiempo les tengo el One shot que @@Luluromi1 había pedido. Lo que deseábamos era acercarnos al corazón de Hannibal Lecter ya que conocemos sus sentimientos a través de Will, así que la tarea de ésta pequeña historia era retratar un poco de esos sentimientos que Will provoca en Hannibal. Espero mis fieles amigos que haya logrado acercarme aunque sea un poco y que la lectura les grade. 

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El carboncillo se desliza sobre el papel, emitiendo ligeros sonidos ásperos e inconfundibles. El sonido se mezcla con una exquisita melodía Sposa son disprezzata de Vivaldi. La mano que empuña el lápiz lo hace con gracia, con ligereza y determinación. Seguimos la línea curva dentro del papel de un marfil opaco, el contacto del grafito con aquel papel desprende un aroma a vainilla y a pólvora, suave, casi imperceptible. La mano apenas se levanta del trazo, las líneas son continuas y sin faya, la filosa punta se mueve; hacia un lado, hacia el otro, se inclina, se sacude rellenando una sombra, ampliando una cúspide y poco a poco, cada trazo va tomando forma. Al principio es un fantasma, apenas un esbozo de dos figuras humanas unidas, pero el artista va añadiendo los detalles poco a poco, su técnica es impecable a la hora de dotar de movilidad las figuras humanas. Si miramos detenidamente sobre su hombro podemos captar la pulcritud con la que refleja los movimientos corporales, su excelso conocimiento en anatomía humana le permite dotar de vida a esos bosquejos, tal como lo haría el mismo Da Vinci. No es de extrañar que sus minuciosas obras de arte le ganaran una beca en el prestigioso hospital Hopkins muchos años atrás.

Sigamos observando con cautela, ¿puedes reconocer esas formas humanas, la de Hades y Perséfone?, son a primera vista parte de una escultura, el primer cuerpo, Hades, es un hombre robusto y grande, su edad queda suspendida a unos cuantos rasgos a las orillas de sus ojos y de su nariz, de pómulos afilados y labios delgados. A diferencia de la escultura original, el hombre mayor carece de barba, pero conserva la mirada fiera y determinada que mira hacia las puertas del inframundo. La otra figura aún carece de rostro, su cabello ensortijado aparece revuelto, al principio el cuerpo era delicadamente femenino, ahora, se muestra como un joven en la flor de la vida, delgado, fuerte y su postura muestra la tensión que su cuerpo sufre ante la inminente pérdida de la libertad. El joven se retuerce en los brazos del mayor, empuja su cuerpo en un gesto desesperado por huir, pero el otro lo sostiene con fuerza, clava sus manos en la carne virgen y lo aprisiona justo donde está. No hay escapatoria, ni posible rendición a las súplicas del joven.

Ahora que la imagen se muestra con los debidos detalles seguimos las manos firmes del doctor Lecter, quien ha dejado al último la impresión del rostro más importante. Ha plasmado en Hades su propio rostro, y Perséfone... Perséfone no puede ser nadie más que su amigo. Su único confidente. Hannibal se detiene, deja el carboncillo sobre la mesa metálica y mira a su alrededor. Había olvidado por un momento que está en cautiverio, estaba tan cómodo en su consultorio antes mientras dibujaba que no se percató de esa insignificancia. Se acomoda en la silla plástica con las manos sobre el abdomen y cierra los ojos, se sume de inmediato en su palacio mental, aquella fortaleza más grande que cualquier castillo medieval. Se conduce por los pasillos y lugares en busca de un recuerdo, cada habitación tiene una memoria especial, las más iluminadas y fragantes son compartidas. Sin darse cuenta ha llegado a la galería Uffizi, ¡Oh los magníficos corredores y las esculturas!, ¿cuántas veces ha recorrido esos pasillos?, y lo seguirá haciendo tal como ahora hasta que pueda regresar una última vez.

Memorare One Shot¡Lee esta historia GRATIS!