Capítulo 7

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Capítulo 7: La niña mala

No sé en qué calle estoy. Ha sido una mala idea salir sola a altas horas de la noche y sin nada más que un pijama y una remera, sin conocer la ciudad. Muy mala idea.

Veo a un grupo de tres chicos y dos chicas. La mayoría borrachos y vuelven tambaleándose o dándose el lote. Paso de largo y me meto en otra calle distinta que no conozco.

Escucho el motor de un coche acercándose. Al principio no le doy importancia, pero oigo como va decelerando conforme se acerca. Echo a correr. Ahora mismo siento que soy Flash. Pero el coche va más rápido. Sin darme cuenta, choco contra un firme pecho y todos mis vellos se erizan de miedo.

—Ey, ¿que pasa? —dice la voz masculina contra la que he chocado.

—M-Me... Ha-Hay u-un... Seguir... —digo tomando aire y sin poder articulas nada coherente.

—Tranquila —posa sus fuertes manos sobre mis hombros.

—Un coche me sigue... —digo y volteo para ver al coche parado en la vuelta de la esquina.

—No te preocupes —dice reconfortante. —Ven conmigo, no te haré daño.

Al principio no le creo. Pero casi que prefiero irme con él y arriesgarme antes que tener un secuestro más violación asegurada si me voy por el otro lado.

Camino a su lado hasta que llegamos a un coche y subo con él. Arranca el motor y me mira.

—¿Cómo te llamas? —le pregunto.

—Daniel, ¿y tú?

—Laura —respondo.

—¿Sabes tu dirección? —pregunta con una sonrisa.

Le digo mi dirección y conduce de vuelta a mi casa. Durante el camino, me habla de cosas graciosas y estúpidas, me cae bien. Ya me siento más segura.

—Al principio pensaba que me querías violar —digo riendo cuando casi llegamos.

—Uf, no, suelen ser las mujeres las que intentan violarme —alza las cejas.

—Si te gusta, no es violación —digo divertida.

—Soy gay —confiesa.

Al principio me he quedado en blanco, sin palabras. En verdad no parece gay, la verdad.

—Esa no me la esperaba —digo de broma y nos sonreímos.

—Ya hemos llegado —dice poco después y para el coche. —Si quieres, te acompaño hasta la puerta —asiento agradecida y salimos del coche.

Vamos a la puerta y lo invito a pasar. Al principio, se lo piensa un poco ya que es muy tarde, pero accede. Creo que los dos estamos desvelados.

Ah, y yo no soy de las que invita a entrar a su casa a desconocidos, pero él me ha caído bien.

Abro la puerta y me encuentro las luces encendidas. Mis padres- perdón, mi padre y Cassandra, están dando vueltas al salón mientras que Lucy está sentada en el sofá con toda su atención sobre el teléfono móvil.

—Laura —dice mi padre en un suspiro desesperado.

Viene corriendo hacia mí y me envuelve con sus brazos.

—Papá —digo sin más.

—¿Dónde estabas? —pregunta más tranquilo.

—Afuera... —susurro. —Quería dar un paseo.

—¿A estas horas? —insiste. —¡¿Y sola?! —alza un poco la voz.

—No fui sola... —suspiro. —Un amigo estaba conmigo.

—Hola, señor —dice Daniel a mis espaldas y todos, incluso Lucy, le miran.

Lucy y mi padre tienen el ceño fruncido.

—¿Y tu eres...? —empieza mi padre.

—Daniel, señor, mi nombre es Daniel —se presenta y extiende su mano derecha en dirección a mi padre.

Mi padre extiende su izquierda y estrechan las manos a modo de saludo. Ya no tiene el ceño fruncido.

—Daniel me ha traído también —digo.

—Gracias por cuidar de mi hija —dice mi padre sonriendo. —Tenemos que hablar —me dice serio y yo asiento.

—Voy a despedirme de Daniel —aviso.

Llevo a Daniel fuera de la casa.

—Gracias por seguirme el rollo —susurro.

—No hay de qué —sonríe. —¿Me darías tu número? —alza una ceja.

—Por supuesto.

Intercambiamos teléfonos y nos despedimos con un beso en la mejilla. Entro de nuevo en la casa y veo que Cassandra ya no está en el salón.

—¿Y Cassandra? —pregunto.

—Se ha ido a dormir, mañana madrugamos —dice mi padre y asiento. —No puedes salir así como así por una ciudad desconocida —reprime.

—No he ido lejos, y Daniel estaba conmigo.

—¡He estado a punto de llamar a la policía, Laura! —exclama. —¿Y desde hace cuánto que conoces a ese Daniel? ¿Unas horas?

—Desde que llegué... Lo conocí por el centro, en una cafetería —miento.

—¿Qué cafetería? —pregunta mi padre alzando las cejas.

—La... —Pienso nerviosa —cafetería Demitasse. —digo segura de una vez.

—Está bien —dice mi padre no muy convencido. —No quiero que esto vuelva a ocurrir. No quiero castigarte ya que siempre has sido muy responsable, pero confío en que no lo volverás a hacer.

—Lo siento, papá, no volverá a pasar —aseguro arrepentida.

Mi padre me besa dulcemente en la frente y sube las escaleras hacia su habitación.

—Eres una niña muy mala  —suelta Lucy desde el sofá cuando mi padre se ha marchado.

—Buenas noches... —susurro, pero antes de que pueda subir las escaleras Lucy me toma de la muñeca con fuerza.

—Perdón —dice firme y mi cuerpo se tensa. —Yo... no quería molestarte de esa forma.

—Está bien, no te preocupes —digo sin mirarla.

—Laura... —me dice soltándome.

—¿Mmhm? —es lo único que digo.

—Me gustas demasiado —confiesa.

Se crea un incómodo silencio.

—Quiero hacerte mía —susurra y siento como el calor que en otras ocasiones me había dominado vuelve a mi cuerpo.

Holiwi~ He dejado al hermoso Daniel en multimedia ❤💕❤ espero que os haya gustado.

Hasta la próxima~

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