XXI

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Hannah miraba con temor la alberca, sus dedos torciéndose en las sandalias que llevaba puestas intentando controlar su respiración. Por supuesto, claro está, que su madre lo notó.

¿Elda? ¿Todo bien? preguntó su madre en tono estricto. Hannah tragó saliva. Su madre llamándola por su espantoso segundo nombre nunca era algo bueno.

Sí, mamá.

¿Entonces por qué tu corazón está latiendo así? la mujer la miró, enarcando una ceja. A los once años de edad, aun la figura de su madre le parecía imponente.

No sé nadar dijo Hannah en voz pequeña, sin saber bien por qué. Su madre ya sabía eso.

¿No sabes nadar? Rió su madre en un tono que le puso la carne de gallina—. ¿Y si tu Alfa se está ahogando? ¿La pequeña Hannah se va a quedar viéndolo sin hacer nada? ¿Solo porque no sabe nadar?

Para ordenó el padre de Hannah, apareciendo detrás de su esposa—. Yo me encargo de esto  la mujer no se movió ni tenía indicios de hacerlo—. Vamos, ve con Harry. Está bajando sus tiempos, necesita lograr nadar más rápido eso pareció hacerla cambiar de opinión pues asintió, dejándolos solos.

El padre de Hannah se arrodilló a su altura, viéndola directamente a los ojos.

Hannah la llamó—. ¿Cómo matas a una sirena?

Necesitas clavarle una estaca en el corazón respondió Hannah al instante sin dudar, aun viendo la alberca con temor.

¿Cómo reconoces a un kitsune?

Por su aura volvió a responder automáticamente.

¿Qué es un kanima?

Un cambia formas similar a un lagarto. Es una mutación de un hombre lobo poco natural. El kanima busca venganza. Debes cuidarte de su líquido paralizador recitó Hannah como si fuera un libro.

¿Y una empusa?

¡Papá! Sabes que no soy buena recordando la mitología griega se quejó Hannah, volteándolo a ver por primera vez.

No, pero tu pulso se desaceleró e hizo que te olvidaras de nadar.

No quiero nadar. No me gusta balbuceó Hannah. Su padre podía ser más tierno con ella, sí, pero al final del día seguía siendo su entrenador y era tan estricto como su madre.

Tu hermana va primero y después vas tú indicó su padre, cambiando su semblante a serio. Hannah tragó saliva.

Estaba acostumbrada a ser buena en todo lo que intentara. ¿Correr? Podía hacerlo sin cansarse por horas. ¿Memorizar libros de mitología y métodos de matanza? Claro, siempre y cuando no fuera después de su clase de Maneras de Tortura, porque siempre terminaba demasiado emocionada. Su padre lo hacía ver tan divertido. ¿Jugar a cazar con los gemelos? Era su juego preferido.

Todas estas eran actividades que ella podía controlar. Podía controlar su velocidad al correr, las lecturas que estudiaba, dónde se escondía en el bosque. Pero el agua era diferente. La alberca le parecía un abismo, un pozo sin fondo. No quería hacerlo.

Vamos, Hannah, tu turno indicó su padre. Hannah vio de reojo a Harry viéndola como si quisiera decirle algo pero eligiendo quedarse callado—. Hannah, ya Instintivamente Hannah retrocedió—. No tenemos todo el día, Hannah. Ya Hannah negó su cabeza rubia—. Hannah Elda Mancini, salta ya.

Breaking /Teen Wolf |running#4|¡Lee esta historia GRATIS!