☣ Prólogo ☣

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Anubis, mi amo y señor. Dios de la muerte, maestro de la necrópolis y patrón de embalsamadores.

Tú, aquel que guías nuestras almas para que Osiris pueda revivirnos en la otra vida, dame el poder de tu sangre, el poder de la exterminación.

Dame la fuerza de la luna, la rabia y la muerte, y que estas sean mis guías para cumplir mi deber como tu servidor y fiel vasallo.

Dios hombre lobo. Te lo ruego, te lo imploro, te lo suplico. Déjame ser tu más fiel seguidor.

A cambio, yo te doy mi vida.

Su cuerpo cambió. Sus manos y pies se convirtieron en patas de animal con feroces garras. Su rostro se desfiguró de forma espeluznante hasta dejar ver como se formaba un hocico de animal. Sus dientes se mostraron como intimidantes y filosos colmillos y finalmente su cuerpo cambió drásticamente cubriéndose de pelo y obligándolo a caminar sobre sus, ahora, cuatro patas.

Su pelaje oscuro se movía gracias a la suave brisa que nos rodeaba. La luna, brillante e inmensa en aquel cielo lleno de estrellas, lo iluminaba de tal forma que daba la apariencia de que su pelo, negro como la oscura noche, se tornaba de un brillante azul, dándole un aire casi místico al hermoso lobo frente a mí.

Sus ojos, previamente cerrados durante la transformación, se abrieron dejándome impactada y sin aliento. ¿Dónde estaban aquellos ojos que tanto llegué a amar? Los ojos celestes habían desaparecido y no quedaba rastro alguno de ellos, un brillo amarillo había tomado su lugar y probablemente allí se quedaría por la eternidad.

¿Así que a esto hemos llegado?

Me enamoré de aquél que ahora es una máquina que traerá muerte. Sé que moriré entre sus garras y a pesar de eso me pregunto... ¿Por qué sigo amándolo de esta forma tan profunda y casi agonizante?

Él ha entregado su vida a su dios, ¿debo hacer yo lo mismo?

¿Debo unirme a él?

¿Debo morir?


Continuará....

Pecar para amar¡Lee esta historia GRATIS!