Estos capítulos son más cortos porque se acerca el final de la historia así que en lugar de hacer uno largo e intenso haré más cortitos y tal ^-^

Espero que os guste.

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Casi no probé bocado de la más que apetitosa comida pero en cuanto Tom se había dirigido a mi, mi estómago se había cerrado totalmente.

—¿No comes?—Lucy me dio un codazo para que saliera de mi estado de ensoñación.—La carne está riquisima. No recuerdo que fueras vegetariana.

—No lo soy. ¿Podrías ponerle un puñetero punto a tus frases?—Me tapé los oídos de forma exagerada pero ella me apartó las manos, molesta.—Perdona.

—Te conozco desde que eras una enana y aunque nos llevamos solo dos años me siento como tu hermana mayor. ¿Qué te pasa?

—Tom, es lo que me pasa. Me ha hablado antes y se ha ido como si no hubiera pasado nada.—Le busqué con la mirada.—Él mismo me dijo que no iba a volver a hablarme y él ha sido el que me ha hablado.

—Piensa que ha sido simplemente cordial. Te quería hacer una pregunta. Tú y Tom de verdad que no tenéis nada ¿no? Es que me gustaría hablarle más...¿profundamente? No se si me entiendes, me gustaría conocerlo más a fondo.

—¿Estás usando metáforas sexuales?—Ella negó con la cabeza con un suspiro.—Puedes hacer lo que quieras, Lucy, hace tiempo que no hablamos. Sería muy egoísta por mi parte decirte que no lo hicieras.

—Lo único que no quiero es que te enfades conmigo. Las amistades no puedes arruinarse por un hombre. ¡Nunca!

—Tienes razón, tienes razón. Pero no nos adelantemos ¿te parece? Tu habla con él, conócele y si la cosa cuaja...¡pues adelante! Sólo tendría que verlo en ciertas ocasiones y no tendría ningún problema.—Mentí. Mentí como nunca. Claro que me importaba que intentara algo con Tom dado que yo seguía sintiendo algo por él pero no era justo para ella ni para él intentar evitar un nuevo romance. No iba a hacerlo.

—De una boda sale otra boda. ¡Recuerdalo!

Y como si fuera un presagio divisé en una de las mesas a James y, con gesto preocupado, miré alrededor en busca de Zoe. Entendía que James estuviera allí porque era el compañero de Rob desde hacia mucho pero no iba a permitir que Zoe se acercara a mi. Él me miró y me saludó con una sonrisa. Después tendría que acercarme a hablar con él.

Al fin llegaron los postre-que tampoco comí-y después llegó el momento del discurso. Primero George con su toque de sentimentalismo total y luego Rob con un poco más de humor sobre el asunto. Entonces llegó el turno de Tom que se levantó con parsimonia y golpeó la copa para que le prestaran atención.

vMucho me temo que mi discurso aún no está preparado así que le cedo la palabra a la madrina de la boda que estoy seguro habrá preparado un bello discurso.—Con una mano me señaló y yo me levanté hipnotizada.—Elizabeth, tienes la palabra.

Tenía que dejar de dirigirse a mi sin darme posibilidad de respuesta. No estaba bien.

—Bueno, gracias Tom. Había preparado unas palabras, las había ensayado mucho pero...¡a la porra!—Solté los papeles y me levanté decidida.—La primera vez que conocía a George estábamos en la guardería y a penas recuerdo el día. Sin embargo, recuerdo perfectamente nuestra primera travesura. Una chica de nuestra clase en primaria se dedicaba a garabatear en todas y cada unas de las portadas de los libros de los compañeros de clase. Él llegó un día decidido a tomar su venganza por haber garabateado su libreta de los backstreet boys y yo acepté gustosa. Pensamos que pegar las hojas de sus libros con pegamento era una idea brillante ... ¡cosas de críos!—El salón se carcajeó y de repente me sentí más confiada.—Nuestras aventuras no pararon aquí. Al llegar la adolescencia las hormonas dominaron nuestro camino y nos metieron en más de un lío que no voy a contar aquí para no provocar un divorcio rápido. Sin embargo conozco a Robert desde hace mucho menos tiempo, tan solo un año. Nos conocimos en una fiesta, una fiesta ....—Recordé a quien más había conocido en esa fiesta y me costó arrancar—benéfica. Le pedí su número de teléfono y me confesó que era gay. Yo, ni corta ni perezosa le dije que tenía un amigo perfecto para él. ¡Y aquí estamos! Jamás pensé que estaría aquí dando el discurso de la boda de mi mejor amigo que más que eso es como un hermano para mi, y jamás pensé que encontraría mejor hombre para él que Robert. Me alegro muchísimo que estéis juntos chicos.—Aplausos, algún que otro grito y los abrazos de mis amigos. Mi discurso original era mucho más emotivo pero me pareció suficiente el sentimentalismo anterior.—Sin más, Tom, puedes dar tu discurso.

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