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KAGEYAMA TOBIO

Estuve muy cerca, estuve demasiado cerca. Hinata casi descubrió la carta que le escribí el día martes. Fui un descuidado total al verla a plena luz del día. No sé qué hacer... Quiero entregársela, pero me siento como un total cobarde renunciando a la persona que más amo en este; a quien desearía besar y abrazar... Poder mimarlo. Mi cabeza es un gran lío en este momento, y realmente que no sé qué puedo hacer.

Cayó el día jueves y aún no era capaz de entregarle la carta a Hinata. Se me daban las oportunidades, pero en mi mente resonaba la palabra "cobarde" una y otra vez. ¿De verdad era tan cobarde de mi parte renunciar a él de esa forma? Pero, ¿qué más podía hacer? Hinata no me ama... Y no me amará. Está claro que su actitud el día martes me demostró lo contrario, pero debió haberse quedado estático al ver que yo me acercaba a él... Tan típico. ¿Es que no había forma de detener todo este amor no correspondido? ¿De verdad no la había?

El día jueves transcurrió con normalidad. Ya me encontraba en mi casa, solo como siempre. Me dirigí a mi habitación para dejar mi mochila y tirarme a mi cama, apretando las sábanas de esta con fuerza. Claro, me atrevía a decir un día normal cuando hubo un incidente que fue la gota que rebalsó el vaso.

Fue hoy en el entrenamiento de la tarde. Hinata y yo éramos los únicos que quedaban en los camarines, por lo que nos encargaron cerrar todo al momento de irnos. Le dije a Hinata que me esperará en el momento que estábamos listo, ya que quería ir al baño. Cuando volví, Hinata tenía la carta que yo debía entregarle entre sus manos. ¿Qué mierda? ¿La sacó de mi mochila?

—¿Qué demonios haces, Hinata Shoyo? —se estremeció al escuchar que lo llamaba por su nombre completo—. ¿Qué haces con esa carta? Entrégamela.

—Yo... ¿Por qué lleva mi nombre? —un escalofrío recorrió toda mi columna. Había olvidado por completo que escribí su nombre afuera.

—Déjalo. Entrégamela de una vez —me acerqué a él para arrebatarle aquello de las manos, pero el retrocedió—. ¡Mierda, Hinata! ¡Dame la maldita carta!

—¡No hasta que me expliques por qué lleva mi nombre! La escribiste tú, ¿cierto? ¡Es tu letra! —mi sangre se encontraba hirviendo, haciendo que me sonrojara tanto de la rabia, como por la vergüenza.

—Joder, qué cabezón has salido. ¡No tiene nada que ver contigo! De seguro me confundí con el nombre —respondí, mucho más molesto que antes.

—¿Que acaso piensas mucho en mi, Tobio? —era el colmó. Si quería provocárme, pues lo logró.

Lo acorralé contra uno de los casilleros, viendo como se sonrojaba automáticamente. Estaba arrepentido de provocárme, estaba claro. La carta se cayó de sus manos al instante en que vio como me acercaba de manera peligrosa a sus labios. Dios, mi corazón se encontraba latiendo demasiado rápido... ¿De verdad lo iba a besar? ¿Realmente podría? Un cosquilleo en mi estómago se apoderó de mí, pidiéndome a gritos que hiciera algo rápido. Hinata, por su parte, cerró sus ojos con fuerza y apoyó sus manos en mi pecho, haciendo fuerza para que retrocediera. Pero no me iba a detener, ya no podía.

Mis labios se posaron sobre los suyos con suma delicadeza, esperando la reacción de mi compañero. Al principio, apretaba las prendas de mi pecho con fuerza, dando golpes de vez en cuando, para después pasar a dejar caer sus brazos, relajarlos. Lo único que lograba con aquellos gestos era enloquecer a mi corazón, sintiendo como este daba saltos. Mi estómago era invadido nuevamente por ese cosquilleo, y una serie de descargas eléctricas recorrieron mi columna. Sin duda, Hinata era el único que provocaba eso en mi. Mis labios comenzaron a moverse, invitando a los del más bajo a hacer lo mismo, cosa que siguió de forma tímida. Si ya me había vuelto loco el hecho de que dejara besar por mí, imaginen lo que provocó que correspondiera de a poco el beso.

Pero claro, el momento feliz no podía durar mucho. Fue el mismo Hinata quien nos separó y dijo que lo que hacíamos estaba mal y terminó huyendo como un cobarde... Y yo que me llamaba a mí mismo cobarde. Desde ahí que me arrepiento por haberlo besado, fue la peor idea que se debe haber pasado por la cabeza. Por lo menos, la carta seguía intacta y estaba sobre mi poder... Aún podía entregársela, aún podía renunciar a toda esta mierda. ¿De qué me sirve seguir así? ¿Qué esperaba? ¿A un Hinata con los brazos abiertos diciendo que me amaba? Vaya tontería. Di vueltas en mi cama, reprimiendo aquellas lágrimas que me había guardado por tanto tiempo. Mierda, ¿de verdad amar dolía tanto?

Quiero dejar de amarte... Por favor.

Las lágrimas comenzaron a caer de una u otra forma. Quería gritar, llorar, mostrarle al mundo lo muy doloroso que resultaba a amar a alguien, que no todo es color de rosas. ¿De qué me servía tener a esa persona a mi lado si bien puede ser feliz con alguien más? Alguien como Yachi de seguro haría muy feliz a Hinata. Una linda chica que sepa dar en todos sus gustos. Pero, ¿yo? Por supuesto que no sirvo para ese tipo de cosas, no soy nada al lado de una chica tan dulce como ella. Soy un chico, otro chico no podría decifrar que lo amo, y definitivamente otro chico no se enamoraría de mí. El maldito problemas es que soy un hombre.

Quería dejar de amar a Hinata, pero tampoco podía aceptar el dejarlo ir... Porque tal era mi egoísmo, que lo quería para mí... Porque quería hacer tantas cosas a su lado... Quería sentirme realizado, completo con él. Pero no valdría la pena, nada de lo que intentara valdría la pena. Nada. No me di cuenta en el momento que comencé a sollozar. Tomé la zona de mi corazón, sintiendo todo ese dolor, cegándome con ese dolor. Oh, qué doloroso que era amar. ¿Es que no tendría fin todo esto? Mi labio inferior se encontraba tiritando y de seguro mis lágrimas ya eran imparables, caían y caían sin piedad alguna; sin mi autorización. Me dije a mí mismo que debía parar, que ya era demasiado, pero ya era algo imposible.

Mi corazón comenzaba a ser invadido por horribles punzadas, arremetiendo contra él. ¿Este era mi castigo por amar a alguien inalcanzable? Golpeé mi pecho con fuerza, soltando un sollozó entrecortado al momento de hacerlo.

Querido dolor, ya vete ya.

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Ugh TvT ya era un tiempo que no actualizaba, pero hoy que llegué con todo los sentimientos y ganas de escribir, y podría decir que este cap salió muy muy del alma. También se dieron cuenta que estoy muy obsesionada con BTS y el Yoonmiestoy pensando seriamente escribir un fic de ellos. Como sea, espero leernos luegoBye Bye.

One Week ♦KageHina♦ ¡Lee esta historia GRATIS!