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Iron Sisters
Part II

  ❝I will die.❞   

Los ojos de la castaña se abrieron de golpe, su respiración era irregular y sentía como si alguien estuviera oprimiendo su cuello a tal punto de dejarla sin aire, se levantó con dificultad y vio una gran mancha de sangre en su estómago, camino al ...

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Los ojos de la castaña se abrieron de golpe, su respiración era irregular y sentía como si alguien estuviera oprimiendo su cuello a tal punto de dejarla sin aire, se levantó con dificultad y vio una gran mancha de sangre en su estómago, camino al espejo y se alzó la blusa mostrando así una horrible herida, frunció el ceño y paso sus dedos por el contorno sintiendo como ardía bajo su tacto.

La puerta se abrió y Katherine bajo rápidamente la blusa, aun sabiendo que aquella mancha de sangre no se podría tapar fácilmente como podía hacerlo con la herida.

— Si te digo que esta sangre no es mía, ¿me creerías? —pregunto con una sonrisa en el rostro, este negó con la cabeza y se acercó a la Petrova, los oscuros ojos de ella lo siguieron hasta que estuvo frente a ella. Sabia de ante mano que si ella no estuviera con una enorme mancha de sangre en su estómago Alexander ya estuviera regañándola hasta por como respira.

Las manos de Alec se dirigieron hasta el borde de la blusa y la alzo hasta poder ver aquella herida, Katherine bajo sus manos hasta las de él y las alejo de aquella zona.

— Katherina...

— Si quieres saber que pasa tendrá que ser a mi manera.

[*]

Las luces de la ciudad se encendieron una vez que el sol se ocultó, Katherine había casi obligado a Alec a caminar por el tan mencionado y conocido Central Park. Alec siempre había pensado que Katherine lo que más anhelaba en su vida era ser normal, poder salir a la calle con sus amigos, ir de fiesta, conocer personas, viajar, sabia más que nada que eso es lo que siempre soñaba tener. Una vida normal. Eso no quería decir que la Petrova fuera infeliz pues ella era feliz haciendo lo que hacía, aunque eso le trajera dolor a su vida.

Alec de reojo vio a la Petrova y sonrió inconscientemente al verla tan relajada observando cada cosa con admiración. Katherine soltó un pequeño jadeo de emoción y camino rápidamente hacia un tumulto de gente que no hacía más que ver a un hombre cantando, Alec no entendió la emoción de la chica, pero si sintió una pizca de furia cunado vio como aquel hombre dejaba una rosa en las manos de la castaña y esta sonreía.

Una vez terminada la actuación del hombre todos aplaudieron y la castaña volvió junto a Alexander.

— A veces pienso que desearías ser más una mundana que una Shadowhunter. —comento el castaño hacia la Petrova que le dio un golpe en el hombro aun sin poder borrar la sonrisa de su rostro.

— Un poco de normalidad no le va mal a nadie. —respondió y luego hizo una mueca que preocupo al mayor— Estoy bien.

— ¿Me contaras o....?

— Si te alteras me enojare. —Alec rodo los ojos—Alessia no era una Petrova, fue acogida por mi abuela, desde siempre fue distinta al resto de Shadowhunter por tener poderes, su magia era distinta a la del resto de brujos lo que hacía que su magia fuera más codiciada por los que practican magia oscura. —explico mientras se sentaban en una banca— Valentine supo de sus poderes luego de que Alessia mostrara resistencia ante su idea de un nuevo régimen por lo que Alessia pidió ayuda para que le quitaran aquello que la hacía especial, dejándola vulnerable.

— Alessia nunca fue encontrada.

— Valentine la mato, tal y como lo hizo con Tobías y Robbie por eso nunca fueron encontrados sus cuerpos, él se encargó de que nadie los encontrara

— ¿Cómo es que lo sabes?

— Yo... pude verlo, sentí como si fuera a mí a quien mataba, otra vez. —soltó una pequeña risa que a Alec no le causo gracia— No puedo controlar las visiones, ni tampoco puedo controlar aun la magia y aun ni siquiera se el porqué de las visiones o los recuerdos que tengo solo pasan.

— Eso era lo que tenía la piedra, ¿verdad?

— Si, él la desea y aún no conoce ni siquiera los riesgos.

— ¿Y tú sí? —Alec la miro y vio como jugaba con aquel anillo que pertenecía a su familia, el Shadowhunter recordaba algunas palabras de Magnus en cuanto a la magia de la Petrova, él ya sabía que su magia provenía de la naturaleza, pero ni Magnus que era el gran brujo de Brooklyn sabia a que se enfrentaba en cuanto a la magia de ella se tratara.

— Ponte en mi lugar Alec, todos los que amo murieron por proteger esa piedra, no iba a dejar que un monstruo la consiga y mucho menos si era para asesinar a cualquiera que se ponga en su camino.

Alec suspiro, ahí estaba de nuevo la Katherine suicida que no le importa arriesgar su vida por la de otros, cerró los ojos y suspiro, había escuchado a Magnus decir que la magia que ella llevaba era peligrosa y eso era lo que más le preocupaba a al Shadowhunter.

— ¿Qué pasa si no logras controlar la magia? —la castaña se quedó callada— Responde.

— Moriré.

Alec la miro y se levantó de la banca sin decir nada, solo camino lejos de aquella banca y lejos de la castaña, Katherine suspiro, quiso levantarse de aquella banca, pero no lo hizo, solo se quedó allí sentada mirando como las personas caminaban de un lado a otro.

La castaña bajo la cabeza y comenzó jugar con su anillo mientras esperaba a que el castaño regresara, rogaba que lo hiciera pues Alec es demasiado importante para ella y aun así lo dejaba marcharse, sabía que esa no era la explicación que él quería, pero no tenía podía decir otra cosa, también sabía que lo único que él quería era confirmar lo que sea que Magnus le haya dicho.

No podía negar que estaba asustada en cuanto a la magia respecta, en su cabeza se repetía una y otra vez que ella era una guerrera, pero no podía dejar de pensar en el riesgo de ser consumida por el poder y que todo salga de control.

— Ten. —escucho una voz delicada, alzo la mirada y vio a un niño con una flor en sus manos, la castaña la tomo y el niño sonrió mientras limpiaba una lágrima que caía sobre su mejilla— Si ese horrible chico no quería nada contigo yo sí.

La castaña soltó una carcajada y acaricio el cabello del pequeño. —Philip no molestes a la señorita.

Una mujer de cabello rubio llamo al niño que luego de darle un beso en la mejilla a la castaña corrió otra vez donde su madre, los ojos de Katherine los siguió hasta que vio la silueta de Alec volver a caminar hasta donde estaba esta, frunció el ceño y se levantó.

Camino hacia el Shadowhunter y antes de que ella pudiera emitir alguna palabra este la estaba besando cosa que sorprendió a la Petrova que le tomo tiempo responder a aquel gesto.

— ¿Cuándo vas a dejar de poner tu vida en riesgo?

— No lo sé, pronto.

Negó con la cabeza. — Voy a encerrarte en un calabozo, lo juro.

Paralyzed [2] ➳ Alec LightwoodDonde viven las historias. Descúbrelo ahora