42. Sesiones de besos y quizás algo más {2473 palabras}

Resumen: Se supone que Harry no debería hacerlo, pero hay algo en Niall que le hace ir más allá de sus límites

Advertencia: OS ligado a la historia "Cuatro chicos de los que me enamoré" y "Roces en partes íntimas", tiempo después de este último

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Narrador omnisciente

Dejando salir un gruñido, Niall mira a su mejor amigo con una mueca en sus labios, levantando su mano derecha para pegarle, sin lograr su objetivo. El otro solo sonríe travieso, como si el rubio no estuviera a punto de matarlo por desafinar su guitarra recién afinada.

"Hijo de puta" Masculla Niall, con dificultad, debido a la uñeta que tiene entre sus labios "¿No te das cuenta que me demoro media hora en afinar esta puta guitarra, Liam?"

El otro suelta una risa, abriendo un paquete de galletas al mismo tiempo que se sienta a su lado.

"No me culpes. Pensé que con todo esto de tu repentina entrada a la orquesta ya sabrías afinar una simple guitarra"

Niall hace el intento de no rodar los ojos. Liam ha estado todos esos días (la semana pasada y esta) recalcando su desconcierto al saber que su mejor amigo se uniría a la orquesta de su escuela. Y sip, a Niall también le sorprendió de primeras; empezó a interesarse en la guitarra luego de unas vacaciones en Irlanda, donde su tío tocaba todas las noches canciones de la zona o que estaban de moda, y él quiso aprender. Luego supo de una olvidada orquesta y se metió para desarrollar sus habilidades en la música.

"Trata tú a la próxima, imbécil" Es lo último que dice el rubio, cansado de seguir peleando con el chico al lado suyo.

Liam no se rinde tan fácil, ya que no corta la conversación.

"Ahora bien, que tengo más de tu tiempo; ¿podrías explicarme qué hacemos aquí cuándo podríamos estar en la terraza, almorzando?"

Niall se encoge de hombros, como si no supiera la verdadera razón porque se escapa a la cancha de fútbol en el receso.

No quiere decirla, no en voz alta.

Porque está él.

Pasa su lengua por sus labios, mirando disimuladamente hacia la cancha, donde los jugadores de fútbol se encuentran jugando un partido entre ellos, nada serio. A unos metros, acomodando su cabello y estirando sus piernas, se encuentra él; la única persona por la que no comería en la hora de almuerzo solo para tener un poco más de contacto visual.

Niall no tiene ni la menor idea de cómo comenzó. O bueno, sip, un poco. Junto con su regreso de Irlanda y su curiosidad por aprender a tocar guitarra, también venía incluido su nuevo descubrimiento; su atracción hacia los chicos. En una de las tantas fiestas que fue con su tío en Irlanda, un día bebió demás y besó a un tipo equis que terminó por casi hacerle una mamada en medio de la barra, con su tío al lado.Una experiencia trágica para el hombre, pero suficiente para Niall para darse cuenta que quizá prefería más a los chicos que a las chicas.

Y con todo eso, vino el regreso a la escuela, y con ello, Harry Styles.

Su antiguo amigo de pequeño con quién no hablaba más, por el mero hecho de sus distintos gustos y grupos de amigos. Aquella amistad que habían construido de pequeños pasó a ser nada luego de unos años y de la llegada de la pubertad; a Niall le gustó la música, historia e idiomas, y Harry se inclinó por el deporte y las ciencias. Sus clases dejaron de coincidir, hasta que su amistad pasó a un bonito recuerdo que ninguno de los dos quería mantener en su memoria. Y desgraciadamente (para Niall, sip), cuando llegó de esas vacaciones, se dio cuenta que Harry, aquel mocoso que antes era su amigo, le había golpeado la pubertad de nuevo, y de una manera impresionante.

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