Capítulo 6

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Capítulo 6: Estúpida

—¿Qué te ha pasado? —pregunto poniéndome en pié.

—¿A mi? —mira detrás de ella y de ríe. —¡No lo sé, mi sargento! —suelta de golpe y se cae al suelo al reírse.

—Shh... —la silencio. —Calla, mi padre y Cassandra igual te oyen... —la agarro del brazo para ayudarla a levantarse.

Da más pena que yo.

Y eso es mucho decir.

—¡Ahh! —se pone las manos sobre la boca y ríe contra ellas. —Uy, perdón. —tiene la mirada perdida.

—¿Qué has tomado? —pregunto.

—"Salsa, tequila, corazón... Cerveza, ¡muy bueno!" —se pone a cantar una canción. Me suena pero no caigo. (En multimedia)

—Shh —la vuelvo a mandar callar y pongo una mano sobre sus labios mientras tiro de su brazo para levantarla. —Estás demasiado borracha, voy a llevarte a tu cuarto.

—En el tuyo estaré mejor —dice contra mi mano y se ríe.

Logra levantarse con mi ayuda y se apoya en mis hombros para no caerse de camino a su habitación. Parece cansada, no ha dicho nada mientras subíamos las escaleras, ni intentado nada...

Abro la puerta y la dejo tirada sobre la cama. De la nada, empieza a reírse.

—¿Qué pasa ahora? —pregunto mientras abro las sabanas tratando de meter a Lucy bajo ellas.

—Esos pantalones te hacen muy buen culo —dice dejando de reír.

Suelto un grito ahogado cuando noto como me agarra una nalga estrujándola con algo de fuerza. Pero no me muevo.

—Lucy, tienes que dormir —digo poniendo mi mano sobre la suya y tratando de apartarla.

—¿Yo te gusto? —pregunta de la nada.
La oscuridad me impide ver su rostro, pero su semblante parece indiferente.

—Duerme —digo sin más pero ella toma mi antebrazo.

—Dímelo —ordena.

No sé, ¿me gusta? Puede, pero nada especial... ¿No? Las dos somos chicas, es difícil, no sé...

Mañana no se acordará de nada.

—Si —digo confiando en mis pensamientos.

Veo un atisbo de sonrisa en la oscuridad. Tira de mí provocando que acabe encima de ella, con nuestros pechos rozando y respiraciones chocando.

—Tienes que dormir —repito.

—No vuelvas a decir eso —susurra con voz de borracha y me toma por el cabello.

De un momento a otro, sus labios chocan contra los míos de una manera un tanto brusca, pero deliciosa al mismo tiempo.

Con más fuerza de lo que tendría una borracha normal, me tira sobre la cama situándose sobre mí con una rodilla a cada lado.

Mi respiración se acelera cuando pasa sus manos bajo mi camiseta. Entonces, me acuerdo de que no me había puesto sujetador.

Poso mis manos sobre las suyas reteniéndolas. Esto parece algo raro. No es exactamente como o haría una persona ebria... Creo.

—No estás ebria —deduzco por lo bajo y ella bufa.

—No lo arruines —se queja y trata de seguir subiendo sus manos.

—¡No estabas ebria! —exclamo y trato de apartarme y veo como rueda los ojos.

—¿Eso habría cambiado algo?

—Sí, claro que sí —gruño y dejo escapar un grito ahogado cuando noto su mano sobre mi pecho. —¿Q-Que haces...?, para —digo no muy segura.

Me lo aprieta.

Un gemido inconsciente sale de mis labios y sus dedos comienzan a jugar con mi pezón.

Nuestras miradas contactan y se quedan fijas la una en la otra durante unos largos segundos.

Sigue explorando mi mirada cuando su mano comienza a descender hasta el elástico de mis pantalones. No debería dejar que me manoseen tan fácilmente, yo nunca he sido de esas, pero siento como si mi cuerpo no quisiera apartarse por mucho que mi mente diga lo contrario.

—No te muevas —me susurra y su fría mano se introduce bajo mis bragas.

Mis jadeos aumentan. Suelto un ruidito agudo cuando uno de sus dedos entra en mí. No puedo evitar juntar las piernas, aunque ella con la otra mano trate de separarlas.

No voy a negarlo; se siente raro. Yo nunca antes había probado esto... Pero, aunque sea una sensación extraña, también es... placentera. Aumenta algo el ritmo y, con ello, mis gemidos. Trato de aguantarlos para que no me escuchen, pero es difícil.

Introduce dos dedos mas a mayor ritmo. Y entonces, empieza a doler. Me duele. Me duele. Me duele. Mierda, es que soy virgen, claro que me duele.

—Lucy... duele —susurro de forma ahogada.

Ella se detiene y saca sus dedos de mí. Puedo diferenciar algo de sorpresa en su rostro.

Creo que está algo decepcionada. He cortado todo por completo, soy un desastre. Aunque esto no debería haber empezado, me siento una mierda por hacer que parara de esta forma.

Mierda. Noto como mis ojos arden y se cristalizan. No debería llorar por esto, pero es inevitable, siento que la mala soy yo, y he hecho el ridículo con Lucy. Me levanto sollozando mientras ella me mira y voy corriendo a mi habitación. Pongo el pestillo.

Escucho sus pasos. Debería de salir de la casa, no quiero quedar peor ante ella.

Me pongo unas vans y una remera que me llega hasta la mitad de los muslos por detrás y salgo por la ventana con ayuda de el árbol de al lado.

Soy estúpida.

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