Capítulo 5

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Capítulo 5: Miedo

—Esto ya no es divertido... —me quejo.

—Para mí sí —esboza una carcajada y yo pongo cara de perro sin comer.

—Lucy, por favor, dámelo.
—suplico ya desesperada.

—¿Qué problema tienes en cogerlo?

—Soy pudorosa —confieso. —Dámelo —repito.

—Está bien —dice finalmente y yo dejo escapar un suspiro. —Pero te lo pongo yo —mueve las cejas.

—Es verdad, debes de tener mucha experiencia desabrochando y abrochando sostenes ajenos —le suelto con burla y ella frunce el ceño.

—¿De qué hablas?

—Las paredes son finas —bufo y volteo para que lo ponga.

—¿Acaso te molesta? —ataca.

—¿Debería de molestarme? —contraataco.

—Sube los brazos —cambia de tema radical y yo los subo con timidez. —Más, sino no puedo —los subo más.

Siento cada vez más cerca su calor corporal. Sus manos empiezan a poner el bikini rozando en varias ocasiones mi piel, piel cercana a mi pecho.

—Adoro tu cuerpo —me susurra y todos mis vellos se erizan.

Me quedo en silencio hasta que termina de abrocharlo. Luego me pongo la camisa y tomo la toalla para subir a mi habitación.

—Justo cuando vengo, ¿te vas? —pregunta a mis espaldas con sarcasmo, pero yo sigo caminando hasta que llego a los inicios de las escaleras.

La toalla se me cae al suelo cuando siento que alguien me acorrala contra la pared. Lucy. Mi respiración se agita y suelto un ruidito agudo al darme cuenta de la fuerza con la que sostiene mis muñecas por encima de mis hombros.

—Odio que no me respondan —susurra con fuerza.

—Perdón... —me disculpo sin saber bien por qué, pero siento temor ante esta situación.

Ahora puedo veo que ella me saca bastantes centímetros de altura. Su pecho roza el mio, notablemente el suyo es... bastante mejor. Sus caderas presionan las mías y nuestras respiraciones chocan frenéticamente entre ellas.

—Deja que me vaya... —pido en voz muy baja.

—Te dejaré cuando yo quiera —habla con fuerza.

—Ve con Lily y déjame ya —me quejo con voz aguda pero trato de sonar firme.

Ella frunce el ceño y ejerce más presión sobre mis muñecas.

—No vuelvas a decirlo —gruñe.

—Tengo libertad de expresión.

—Conmigo hasta cierto punto —acerca más su rostro. —No me hagas enfadar.

—No te creí tan agresiva —sigo molestando.

—Lo que tú creas no me importa —medio sonríe.

—Me estás dando miedo —admito.

—Hagamos un trato —propone. —Yo dejo de intimidarte y tu me alivias el calentón —medio sonríe.

—Ya, déjame —me remuevo.

Sus manos me sostienen un momento más mientras pasa su lengua por mis labios, excitante, pero sin llegar al beso. Aunque le diga unas cosas, ella misma sabe lo mucho que me gustó el beso anterior, y esta vez me ha dejado a medias.

¿Qué estoy pensando?

Ella es una mujer, mi hermanastra, aparentemente sádica y trata de hacerme sentir inferior. Me besa, y luego tiene sexo con otra, un poco más tarde ya ha vuelto a por mí... No sé ya qué pensar.

Suelta mis muñecas y con un gesto rápido roza sus dedos por mi muslo desnudo caminando hacia la puerta principal para después salir por ella.

Tras darme una ducha para quitarme el cloro de la piscina y comer algo, me he puesto un chándal de verano cómodo y he empezado a dormir. Hoy estoy bastante cansada.

(...)

Me despierto por el sonido de la puerta abriéndose. Son las 19:43, he dormido bastante, pero lo necesitaba.

Son mi padre y Cassandra. Escucho sus voces desde aquí. Bajo las escaleras y me lanzo a los brazos de mi padre.

—Cariño, ¿qué tal? —pregunta dándome un beso en la cabeza.

—Te echaba de menos —digo contra su pecho.

Me aparto y le doy un beso en la mejilla a Cassandra, que me sonríe. Luego se me viene algo a la mente de golpe; Lucy.

—¿Y Lucy? —me atrevo a preguntar.

—Hace poco me ha mandado un mensajo diciéndome que esta noche salía —responde Cassandra y ambos se despiden de mí y suben a su habitación.

Ni siquiera se ha arreglado antes de salir, y no la he visto coger un bolso ni nada. Iba vestida con unos pequeños shorts vaqueros y un top holgado negro con tacones, pero se ha ido sin más, sin peinarse antes o maquillarse.

Me siento en el sofá y empiezo a ver "Titanic" en la televisión, típico. Mi padre y Cassandra no bajan más, así que imagino que estarán... con sus cosas.

Llevo dos horas de Titanic y ya estoy empezando a llorar. Y eso que la he visto ya unas cuantas veces...

Entonces, la puerta se abre torpemente, dejando ver a una Lucy completamente borracha tambaleándose.

Esboza una ebria sonrisa cuando me ve y comienza a acercarse a mí tirando los tacones por el camino.

Pasión lésbica (+18)¡Lee esta historia GRATIS!