-¡Basta! -John se levantó de su silla, pateandola, realmente exasperado. Venian teniendo la misma conversación desde hacía dos años, Xian simplemente destruía sus esperanzas una y otra vez.

-John, cálmate por favor. -le replicaba ella, impacible.

-¡No me pidas que me calme! ¡Se que ellos estan allí, en algún lugar! ¿Por que no puedes comprender? Tú más que nadie deberias...

Dejó la frase disolverse en el aire. Frotó su frente con ambas manos. Se sentía frustrado.

-Te comprendo John. Es que no es tan simple como crees... Hay algo que no cuadra aquí, pero se paciente, te prometí...

-¡Eso fue hace dos años! Y aún no se nada de mis pequeños...

Las lagrimas brotaron urgentes, como cada vez que se referia a sus dos hijos. Era inevitable para él sentirse así.

El día que Xian cruzó la puerta de su casa, el día despues del cumpleaños de su pequeña, y le dijo su verdad y lo que había pasado con los niños, emprendió una exhaustiva busqueda. Llamó a cada hospital, cada estación de policía, donde sea, buscando algo, cualquier cosa que ayudara a encontrarlos. Hasta lo mas minimo era importante.

Xian intentó ayudarlo, pero era inútil. Noah había desaparecido misteriosamente, luego de morir ante los ojos de aquella druida. Y se suponía que India debía revivir, ella misma se había encargado de darle aquel brebaje que contenía la sangre de Ney, que fue custodiada durante siglos enteros por los druidas blancos. Se lo dió el mismo día que el kelpy lastimó su brazo. Y metió otro poco dentro de la gema que le regaló aquel fatídico día. No comprendía que había salido mal. Aunque podía jurar que en ocasiones sentía algo, un pequeño pulso, una sensación... Pero no estaba segura. Bien podía ser el espiritu de Ney que aún no descansaba en paz. La naturaleza no le revelaba nada, todo se mantenia como suspendido en el tiempo. Como si estuviera aguantando la respiración.

En otro lugar, apartado, dos mujeres, ambas vestidas con ropajes estridentes y estrafalarios, con mascaras que tapaban sus rostros, dejando libres los ojos y las bocas, debatian por un tema similar. Se veían enojadas la una con la otra, al punto de tener que poner distancia para no generar un choque. El viento corría molesto por aquel campo, se sentía casi sobrenatural.

-¡Hawa te digo que estoy segura! ¡La sentí! Y se que tu tambien, esta en nuestras mentes, como una luz intermitente... -decia la muchacha de pelo castaño y ojos verdes como su ropa.

-Nichi, deja de torturarte ¡India esta muerta! Debemos aceptarlo de una vez, somos solo tu y yo... -le contestaba la chica rubia de ojos grises. Su mirada se torno opaca, como desde hacía dos años, que la tristeza marcaba cada uno de sus rasgos.

-No puedo creer que seas tan necia... 

-Tu eres la necia. Ya a estas alturas deberia haber nacido la nueva guardiana, debemos buscarla y cuidarla. No olvides que Winter sigue por alli.

Ambas se miraron casi matandose con los ojos, ninguna pensaba dar el brazo a torcer. Nichi desapareció tras unos arboles que aparecieron de la nada, sin siquiera voltear a ver. De todas maneras, Hawa sabria donde se encontrarla. Pero en ese momento, la guardiana de tierra necesitaba estar sola. E idear una manera para encontrar a India, que sabía, aun vivia. El problema era que solo la sintió unos pocos segundos, y aun asi, ¿porque no se habia comunicado hasta ahora? Había algo que alli no cuadraba. Ademas, ella era la reencarnación de Ney, Nichi suponía que algo así no era facil de matar... Aun le inquietaba el modo en el que India había acabado con Aydan... Fue demasiado simple, incluso luego de que la original perpetrara el dichoso ritual en el que murio el hermano de India... Demasiadas incognitas que su hermana no queria escuchar, ni responder. Estaba sola, por primera vez en su vida como guardiana estaba sola en este misterio...

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!