El joven corrió los cabellos mojados que cubrían su rostro dejando a ver sus fracciones. Un hielo recorrió mi cuerpo al reconocer a Iam con la niña entre sus brazos. Sabía perfectamente quien era esa niña y reconocía perfectamente ese lugar.

De pronto algunas cosas cobraban sentido. El momento en que Iam me había lanzado de la cascada no había intentado asesinarme, solo trataba de hacerme recordar... o trataba de convencerse de que yo no era ella. De todos modos en ese momento yo no logré recordar nada, tal vez por ese motivo él conjeturó que yo no era ella en realidad.

-Debes tener más cuidado Lunn. -Inquirió mientras pasaba una mano por la cabellera rubia intentando tranquilizarla. La pequeña levantó su rostro sonriendo de manera encantadora.

-No te vayas nunca Iael. -Espetó la niña dulcemente mientras lo abrazaba y sus ojitos brillaban llenos de felicidad. Se me encogió el estómago al ver aquella escena. De pronto sentí como si conociera a Iam de toda la vida. Él siempre estuvo a mi lado, ¿pero por qué?

Antes de que lograra ver algo más sentí un mareo recorrer mi cuerpo. Sacudí mi cabeza mientras cerraba mis ojos tratando de alejar aquella sensación de malestar. Abrí los ojos lentamente confirmando lo que ya sabía. La habitación de hotel se figuró nuevamente ante mis ojos con el muchacho a mi lado tomándome de la mano.

-No recuerdo mucho. -Se pasó una mano por su cabello y luego continúo. -Cuando desperté sin recordar nada me sentí desorientado, pero desde el momento en que te vi me desconcertó sentir un lazo contigo sin conocerte. -Lo seguí observando atenta mientras hablaba. -Después de meterme en tus recuerdos empecé a tener visiones en tiempos pasados. -Se quedó callado unos segundos y frunció el ceño con desconcierto. -Y en todas esas visiones estabas tú.

-¿Yo? -Pregunté con sorpresa mientras le prestaba atención a sus palabras. De pronto la rabia se había esfumado de mis venas remplazándose por la ansiedad.

-Sí, siempre estabas tú. No había ningún recuerdo en el que no estabas tú. -Mi corazón empezó a latir con fuerza mientras una gota de sudor paso por mi frente. -Al principio estaba desconcertado porque no encontraba sentido a ello, hasta hace siete días atrás. Tuve una visión.

-¿Qué viste? -Inquirí con desesperación mientras me mordía el labio inferior tratando de controlar mi ansiedad.

-El arcángel Cael me consagró como tu guardián. -Sentí como me atragantaba con mi propia saliva. Tosí mientras intentaba asimilar la nueva información. ¿Iam era mi ángel guardián? ¿Qué clase de broma de mal gusto era ésta?

-Me habían dicho que eras un arcángel no un guardián.... -Inquirí con un hilo de voz mientras trataba de controlar mis pulsaciones descontroladas.

-Cael, Liriel y yo éramos los únicos arcángeles de primera generación en ese entonces. -Frunció el entrecejo y luego prosiguió. -Desde que eras pequeña muchos guardianes intentaron custodiarte pero tú rechazabas a todos, no sentías seguridad con nadie. -Relajó su mirada y me observó directo a los ojos. -Solo te sentías segura conmigo. -Una sonrisa encantadora se formó en sus labios. -Tú me elegiste.

-¿Qué? -Me atragante con mis propias palabras incapaz de pronunciar nada más.

-Cael me consagró tu guardián ignorando mi condición como arcángel, al principio no estuve de acuerdo pues esa no era la labor que me habían asignado. -Ladeó la cabeza como un cachorrito curioso tratando de leer mis fracciones. -Pero no me pude negar a ti.

Fruncí el ceño confundida mientras trataba de entenderlo todo. Iam había estado toda mi vida a mi lado, aun así no podía recordarlo de aquella manera. Incluso tenía el recuerdo en donde lo conocía en el castillo épocas pasadas, ¿Cómo es que siendo Lunn no lo reconocí? Nada tenía sentido.

-No entiendo, no encuentro sentido a todo esto. -Reconocí mientras colocaba mis manos sobre mi cabeza en señal de resignación.

-Yo no entiendo que ocurrió después, solo recuerdo el pasado. -Inquirió Iam mientras colocaba una mano sobre mi hombro acercándome a él. -Te enseñé a defenderte aun así te ves muy frágil. -Inquirió pensativo mientras me observaba.

-¿Clases de defensa? -Pregunté extrañada. Definitivamente era una inútil cuando se trataba de defenderme, tenía dos piernas izquierdas y mis brazos delgados no matarían ni una mosca.

-Eras como un ninja. -Reconoció pensativo y reí. Toda la tensión acumulada se esfumo. Era extraño pensar que siempre lo tuve a mi lado, pero no podía negar lo reconfortante que se sentía su presencia.

-No recuerdo mi pasado. -Confesé mientras lo miraba a los ojos, no pareció sorprendido pero aun así sentí cierta suspicacia por su parte.

-¿Qué ocurrió? -Cuestionó frunciendo el ceño.

-Supongo que recuerdas a Liane. -Él achicó sus ojos pensativo y luego asintió. -Ella estaba enamorada de ti al parecer, no soportó la idea de que tú siempre estuvieras a mi lado. -Carraspeé y luego proseguí. -Borró mis recuerdos, yo empecé una nueva vida desconociendo mi pasado. -Me quedé callada unos segundos pensando en cómo ella pudo haber sentido tanta maldad hacia mí. -Intentó matarte tomando mi apariencia, quedaste bloqueado durante cientos de años pensando en que la causante había sido yo. -Bajé mi mirada hacia mis manos suspiré con cansancio. -Después volvimos a encontrarnos, ella intento matarme y tú me salvaste. Perdiste tus alas por haberte dejado llevar por la ira según dijo Gael...

-Ya veo. -Susurró calmadamente mientras se pasaba una mano por su cabello despeinándolo aún más. -No recuerdo el presente pero si el pasado, tu no recuerdas tu pasado pero si el presente. -Reconoció mientras sonreía de manera encantadora dejando a ver su perfecta dentadura en conjunto de sus adorables hoyuelos.

-Creo que sí.. -Inquirí con una media sonrisa, al fin las cosas se veían claras. O al menos eso pensaba. Pero justo en ese momento él oscureció su mirada dándome a entender que algo lo incomodaba. Frunció el ceño como si sus pensamientos le causaran repulsión.

-Él es el causante de todo éste desastre. -Confesó mientras resaltaba su expresión seria. Me vi sorprendida ante su confesión, no pude evitar sentir curiosidad. -Quiere reclamar lo que le pertenece, tu esencia le pertenece.

-¿Qué? -Estaba nuevamente confundida, y odiaba aquella sensación de inseguridad. Parecían que las sorpresas nunca acabarían.

-Cael y Liriel tuvieron un descendiente, la esencia de ambos arcángeles debían haberse plasmado en él. -Suspiró mientras dejaba a ver su expresión cansada. -Sin embargo solo recibió la naturaleza de Liriel, la de Cael ya había sido heredada por ti. Necesita eliminarte para recuperarlo, la oscura niebla que te rodea nunca fue la de Liane, si no la de él. Tienes a una legión detrás de ti.

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Nanny~

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