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Los hermanos salieron juntos de clase junto a su grupo de amigos. Todos fueron hacia la salida y allí se despidieron.
El pelinegro sentía que su hermano estaba muy relajado. Chica los apoyaba, los demás también pero a su manera. No hablaron mucho de ese tema pero no podían pretender que lo tomaran de maravilla. Seguían siento todos amigos y con eso a Freddy ya le bastaba.
Caminaron hacia la salida y cada uno se fue por su lado.

—Tienes una basura —. Dijo Fred acercándose al rostro del castaño. Él hizo que parara y llevó su mano hacia su pelo para quitársela.

Y en un descuido el castaño había atacado sus labios. Fred estaba asombrado por su acto, no era común en él.

— Guau... — Dijo cuando se separó.

Se quedó mirando la cara del castaño como un idiota mientras le acariciaba la mejilla. Una pequeña gota cayó en la mejilla que estaba acariciando. Fred miró hacia él cielo gris y las gotas empezaron a caer más y más.
— Parece que es hora de irse a casa.

Freddy asintió con las mejillas rosadas.
Los dos corrieron hacia la parada de autobús empapados por la lluvia. El autobús llegó y los dos se subieron. Ese día no quedaban asientos así que tuvieron que estar de pie. Fred miraba a Freddy quien estaba temblando, solo vestían con la camisa corta y pantalones largos pues parecía que el día era bueno. Parecía.

— ¿Tienes frío?

El castaño lo miró y agachó la cabeza.
El azabache suspiró y lo abrazó por la espalda.

— No servirá si tú también estas empapado. Además, tú cogerás frío.

— Calla.

Freddy sonrió apoyó sus brazos en los brazos de Fred rodeaba en sus costados. No le importaban las miradas, ahora solo estaban ellos.
Cuando el autobús paró en una de las paradas cerca de su casa fueron corriendo hacia ella.

Una vez en ella, el castaño abrió la puerta entró primero. La casa estaba silenciosa.

— ¿Mamá?

Parecía que su madre había salido. Fueron a la cocina y en la nevera encontraron una pequeña nota que decía «he salido a comprar, mamá».

— Entonces estaremos solos. — Dijo Fred.

— Eso parece... — Se sonrojó el castaño y él lo notó.

— Ehm... Vamos a cambiarnos que si no nos vamos a resfriar.

El castaño subió primero las escaleras y Fred lo siguió por detrás. Fred miró su espalda, la camisa empapada se transparentaba. El pelinegro no pudo evitarlo y se sonrojó apartando la mirada. Pocas veces el castaño le hacia sonrojar, pero suponía que era normal si estas enamorado. A Fred no le gustaba mostrar sus sonrojos, ni siquiera a Freddy.

Cuando llegaron a la habitación Freddy cogió ropa de cambio y se fue hacia el baño.

— Freddy, tenemos lo mismo —. Dijo provocándole.

— No es por echarme flores pero estoy seguro de que me harías algo si me ves cambiándome.

— Pues te equivocas. Solo te besaría, te abrazaría y no te soltaría.

El castaño totalmente sonrojado apartó la mirada y se tapó la cara con la ropa que sostenía.

— E-Eso es justo lo que no quiero que pase. Tenemos deberes, hoy los vamos a hacer.

— Jo Freddy. No eres nada romántico —. Hizo un puchero.

— ¡A-Arg!

El castaño caminó hacia él, le cogió del cuello de la camisa y lo atrajo hacia si juntando sus labios con los de él. Fred se volvió a sonrojar. Este chico le hacia sentir muchas emociones y, sin que él se diera cuenta le estaba provocando.

Fred. ✧ f r e d e d d y ¡Lee esta historia GRATIS!