♡Noche 11#♡

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—Mamá.—murmure avergonzada.—No es necesario que me des esas charlas.—enarque una ceja ante su mirada.—¿No crees que ya estoy algo mayor para eso?

—Y por ese motivo, con mas razón debo de hablarte.—puntualizo.—Sabía que este día llegaría, en el que te conseguiría in fragante con tus hormonas alborotadas.

Me abochorne en mi lugar mientras miraba apenada la alfombra de la sala. Jamás olvidaría este día; el día en el que a mi se me ocurrió ver pornografía y a mi madre el descubrirme. Por suerte no se volvió loca, ni mucho menos pensó que era algo de locos y que de seguro tenía problemas. Pero aun así me apenada a inmensas el tener que verle la cara a ella justo después de que me halla conseguido viendo eso.

Dios, que suerte la mía.

—Te entiendo hija.—comenzó.—Estas pasando por una etapa en donde tus hormonas son incontrolables e impulsivas.—por un momento calló, levante mi mirada del suelo confundida.—Sune—llamo.—¿Has mantenido relaciones con algún chico del colegio?—mis ojos se abrieron a más no poder. Que vergüenza...

—¡Mamá!—solté apenada.—¿Como crees que tendría relaciones con algún chiquillo del colegio?—me miro.—No he hecho tales cosas con ningún chico.—bueno, Tae en si era un chico pero de todos modos no entraba en esa categoría, podría decir más bien que estaba entre el pasillo de los monstruos imaginarios y chicos jodida mente sexys.

—Puedes decirme lo que sea, sabes muy bien que no te juzgare ya que es normal.—sonrió.—A demás si estabas viendo aquellas cosas significa que quieres aprender...

—¡Me voy!—despegue mi cuerpo de la silla mientras me alejaba de mi madre y sus charlas sexuales.—No puedo con esto.

—¡Baja cuando creas que es necesario expresar tus inquietudes querida!—grito mi madre desde la sala.—Aquí estaré para ti. 

Sin prestarle atención seguí subiendo las escaleras mientras sentía mis mejillas calientes, me sentía estúpida ante aquello. Había estado viendo pornografía por el simple hecho de que quería descubrir cosas nuevas, con Tae. Después de aquel encuentro no he podido sentirme en paz sin tener esas ganas de ser yo quien lo ataque. Definitivamente me había encantando haber tenido un orgasmo. Y quería más.

Cerré suavemente la puerta de mi habitación a medida en que encendía la luz y recorría con mi mirada el lugar. Suspire, no sabía lo que me estaba pasando. Acerque mis pasos a mi cama desordenada mientras me sentaba en ella dirigiendo mi mirada a la lapto encendida, con hastió la acerque hacía mi mientras observaba como el vídeo aun seguía pausado y escondido en la barra de tareas. Era la primera vez en la que veía pornografía sin decir que me daba asco.

Luego de haberme levantado a colocar el pestillo a la puerta apague las luces de la recamara mientras corría a mi cama y a su vez colocando la lapto entre mis piernas. Mi mirada inconscientemente se dirigió hacía la hora dando a ver que eran mas de las once. De seguro mi madre se habrá dado cuenta de que no bajaría y prefirió acostarse, lo supuse al ver por las hendiduras de la puerta como las luces de la casa eran apagadas dejándome ahora completamente a oscuras. Por alguna razón me sentía nerviosa y con el corazón a mil.

Dispuesta a seguir con lo que había comenzado coloque uno de los audífonos blancos en mi oído derecho y cuando estaba a punto de colocar el otro, un ruido proveniente del armario me freno, los nervios crecieron aun más con fuerza mientras sentía como mi corazón taladraba sobre mi pecho. 

Pude divisar sus ojos traslucidos a lo lejos los cuales me miraban asombrados. Intente sonreí ante su llegada a mi penumbra mientras alejaba un poco la pantalla de la lapto de mi cara para así  poder verlo mejor. Aun no me acostumbraba a su presencia. Sus ojos brillaron con más intensidad mientras se levantaba del suelo y comenzaba a acercarse sin pudor alguno hacía mi cama, su altura de cierta forma me era intimidan te. 

Subió vertiginosamente sobre mi cama mientras a su vez sus largos brazos me abrazaban fuertemente, sonrió feliz como si de un niño se tratase. 

Definitivamente hoy no estaba sediento...

「A Oscuras」 ;+k. thDonde viven las historias. Descúbrelo ahora