Papá quiere llevarme a la escuela.

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Capitulo 1. 


Ahí estaba, con la pesada mochila sobre sus hombros, su padre Steve a su lado con ropa simple y pesada barba en su rostro que a Sarah le recordaba a un tierno oso que podía gruñir cuando se enojaba.

—Por favor no me hagas ir, puedes seguir enseñándome en casa.

—Te enseñe todo lo que se, ya discutimos esto hasta la nausea.

—¿Qué es la nausea?

Sarah pregunto, Steve le enfrento con ambos brazos a la cintura.
—¿No lo sabes? —Oh, no había nada peor que atacar la sabiduría de la pequeña que coloco una mueca de molestia con sus ojos azules bajo un ceño fruncido y esa boca en una linea recta.

Cualquier frase o reclamo fue callado cuando el autobús freno frente suyo, Steve le revolvió los cabellos, ella se movió para caminar hasta el transporte tras un "Buena suerte". Se detuvo para mirarlo un segundo y caminar cuando las puertas se cerraron.

Steve soltó el aire en sus pulmones en gesto cansado, una sonrisa se coloco en su boca al mirarle partir.

Sarah busco un sitio vació, el resto de los niños le miraron con curiosidad, soltó un gruñido bajito hasta sentarse sola al lado de la ventana. El paseo fue lento hasta que entro al salón, donde se tomo lista para comenzar con las lecciones, se recostó en su mesa, sobre sus libros aburrida ante el parloteo de su maestra, Margaret Carter.

—Mi nombre es Margaret Carter, pero pueden decirme Peggy.

—Hola maestra Peggy. —Un coro de voces infantiles, entre ellas una mas a fuerza que deseosa.

—¿Alguien me puede decir cuando es 3 mas 3?

Sarah rodó los ojos para sentarse con la espada recta ante la duda de sus compañeros.

—Todos saben que es 6. —Molesta por fin dijo de manera obvia cuando Margaret le miro.

—¿Podrías ponerte de pie Sarah? —La niña así lo hizo. —¿Puedes decirme cuanto es 57 multiplicado por 135? —Margaret poseía un gesto maternal, con paciencia cuando Sarah soltó un suspiro mirando sus zapatos. Peggy se sintió culpable a lo que decidió dejar el tema. —Bien, quien...

—7,695. —Una vocecita dijo, largando los números pero segura en la cantidad.

—¿Disculpa? —Peggy presto atención de nuevo a la rubia.

—Eso es, 57 multiplicado por 135. —Explicó.

Margaret saliendo de su pequeño shock, camino a su escritorio donde tomo una calculadora, tecleo con rapidez, y el resultado relució sin error. Peggy le miro incrédula a lo que Sarah coloco una sonrisa pequeña.

—La raíz cuadrada es 87.7 —Aseguro para después aclarar con gesto obvio el resto de números decimales que sabia seguirían. — Y cambia.

Se hubiera detenido, sellado su boca con cinta adhesiva "hasta la nausea", si solo hubiera sabido toda la clase de cosas que llegarían con decir simples números que para ella eran como un juego fácil de movimiento de caracteres.
Deseo haberse detenido...

Y vinieron, como una ola de la playa donde Steve le llevaba a mirar, una ola que arraso con fuerza, ella quería ser las piedras contra las que chocaban evitando su camino.
Llamaron a su papá al dia siguiente a la escuela.

Steve se enfrento a una mujer que le explico sobre una escuela para niños especiales como Sarah, el se negó rotundamente mientras Peggy les observaba.

—No, le prometí a mi —Titubeo Rogers— ex esposo que le daría a Sarah una vida normal. Creo que tiene que quedarse aquí.

Sin mas se puso en pie para salir después de pedir una disculpa.
Margaret le siguió con pasos apresurados mientras le pedía un momento, fuera de la institución Rogers se detuvo para mirarla.

Stony. A nadie le gusta un sabelotodo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora