Capítulo 45 (II)

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—El enemigo. Esta aquí —, Las palabras de Theria hicieron efecto casi de inmediato. Aquel mareo que había estado invadiendo a Fabián lo abandonó por completo, y su tambaleó se esfumó para dar paso a una postura más firme.

Con el ceño fruncido y sin dejar de mirar el techo, el muchacho señaló a Carter, que también comenzaba a reponerse de su ligera borrachera, y dijo.

—Hay que alcanzar a Jenn. Tenemos que saber qué es lo que está pasando en la ciudad.

—Bien.

—Fabián —, la mano de la pequeña tiró de la ropa del muchacho, atrayendo su vista —. Shaina. Voy a buscarlo por...

—¡No! Me mataría si dejo que te vayas sola.

El castaño se mordió el labio y, puso a trabajar a su cerebro a todo vapor para conseguir una solución a su problema. Para su fortuna, Carter la encontró antes.

—Ve con ella. Yo alcanzó a Jenn y entre los dos vamos a ir por los demás.

—¿Seguro?

—Sí. Vete.

Fabián asintió y tanto el cómo Theria se fueron a buscar a su mentor, dejando a Carter que no tardó mucho en ponerse en marcha.

Fabián asintió y tanto el cómo Theria se fueron a buscar a su mentor, dejando a Carter que no tardó mucho en ponerse en marcha

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La alarma despertó a Elliot de su accidentado sueño. Sin darse cuenta, se había acomodado sobre los cabellos de Madison y había terminado dormido. El chico abrió un ojo en busca de lo que sea que lo hubiera despertado, cuando un fuerte golpe lo asustó y lo puso sobre aviso.

—¡Elliot! ¡Elliot!

—¿Qué?—, el chico se movió con mucho cuidado, apartándose de su durmiente acompañante para poder abrir la puerta. Aun y con el ruido, Madison no se inmutó. Apoyó sus brazos sobre las sabanas y siguió descansando —, ¿Qué, Carter? ¿Ahora qué...?

Cuando el chico abrió la puerta, lo recibió un escandaloso ruido seguido por las palabras de su amigo.

—No manches, ¡¿Por qué carajos tardaste tanto en abrir?! ¡Nos están atacando y tu durmiendo como...!

—¿Un ataque? ¿En dónde?

—No lo sé. Todo lo que sé es que tenemos que bajar, y rápido; hay que ver que podemos hacer.

—Está bien. Deja me pongo mis tenis y ahorita voy.

—¡Córrele!

Con un portazo, el chico volvió a cerrar la habitación y se apresuró a tomar su calzado. Desde el borde de la cama, lo saludó la voz de Madison.

—¿Elliot? ¿Qué haces en mi cuarto?

Aun y con lo tensa que estaba la situación, el chico no pudo evitar reír por el comentario.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!