XIX

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Hannah suspiró, cansada de leer el estúpido libro de los estúpidos doctores matando estúpidos adolescentes. Apoyó su cabeza en la de Stiles.

—Estoy cansada —murmuró Hannah, cerrando los ojos por un instante. Stiles solamente sonrió y le dio un beso en la cabeza, rodeándola acercándola a él.

—¿Alguien siente algo ya? —preguntó Scott, alejando su vista del libro.

—Cansancio —admitió Kira.

—Hambre —dijo Lydia secamente.

—Ganas de matar a Valack por escribir algo tan aburrido —añadió Hannah.

—Creo que se refería al libro —dijo Theo. Hannah siguió con los ojos cerrados.

—Oh, ¿cómo no pensé en eso? Eres una de las mentes más brillantes de esta generación, Theo —Hannah suspiró al sentir la mirada de Scott sobre ella, y abriendo los ojos alzando la cabeza para ver a Stiles, le preguntó al ver como restregaba cansado y somnoliento sus ojos—. ¿Quieres café?

—Eres la mejor novia del mundo —suspiró Stiles, agradecido. Hannah se paró y fue a la cocina, donde se encontraba Malia.

—¿Qué se hizo Stiles en el hombro? —preguntó Malia al instante en que Hannah estuvo a su lado.

—¿Umm? —murmuró Hannah, distraída.

—¿Se lastimó el hombro? —volvió a preguntar. La rubia volteó a ver a la dirección donde Malia estaba viendo a su novio restregarse incómodamente el hombro opuesto al cual Hannah estaba recargada.

—¿De qué hablas?

—Se ha estado tocando el hombro y huele a sangre —inmediatamente el cuerpo de Hannah se tensó. Sin embargo, siguió moviéndose por la cocina como si nada pasara. Stiles llegó en ese momento, pasando una mano por la cintura de Hannah totalmente ignorante a lo que estaban hablando las chicas, simplemente había ido para asegurarse de que no se estaban matando la una a la otra—. Le estaba preguntando a Hannah qué te pasó en el hombro —volvió a repetir Malia. La expresión de Stiles se mantuvo intacta pero apretó su agarre en la cintura de Hannah.

—El Jeep se descompuso. Revisé el motor y me cayó el capo encima —respondió Stiles recordando la coartada que Hannah le había hecho aprenderse. Malia les miró sin creerles. Hannah sabía que debía de cambiar el tema así que apeló a lo único que sabía distraería a Malia.

—O tal vez fueron los rasguños que dejé en la espalda mientras me cogía a tu ex novio —se encogió de hombros—. Soy territorial. Me gusta marcar lo que es mío.

Malia gruñó, poniendo los ojos en blanco, dejando el tema de lado. De reojo, Hannah vio cómo Theo estaba atento a la conversación.

—Oye, Theo, ¿cómo tomas tu café? ¿Con mucha azúcar para endulzar las mentiras que dices o negro como tu alma?

—De hecho, lo tomo con tres cucharadas de azúcar, Hannah —respondió Theo amigablemente. Hannah llenó una taza de café y se la llevó a Theo. Se puso frente a él, sonriéndole. Frente a todos, escupió en el contenido de la taza y se la dio. Regresó a la cocina con una sonrisa victoriosa en el rostro.

Scott le dio una mirada de disculpas a Theo. El chico solamente se encogió de hombros, restándole importancia. Sin embargo nadie pudo ver cómo Theo se encajaba las garras en su mano en puño, recreando mentalmente todas las maneras posibles en las que iba a matar a Hannah algún día. 

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Todo el mundo había cedido a dormir en lugar de leer el libro. Después de todo, ¿por qué no lo harían? Estaban cansados, el libro era tedioso, era de noche y se sentían perfectamente a salvo. Todos, excepto Hannah. No importaba cuántas ganas de dormir tenía, Hannah no dormiría en la misma casa con Theo, mucho menos teniéndolo al lado.

Breaking /Teen Wolf |running#4|¡Lee esta historia GRATIS!