Recuerdos: Kagami

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—¿Estás seguro de esto? preguntó viendo al pelirrojo.

Intento sonreír pero solo se enmarcó una mueca triste Es lo mejor para mi bebé y para mí— respondió colocando una mano en su vientre.

Taiga Tatsuya abrazó a su hermano.

"Pasajeros del vuelo 0784 con destino a New York abordar por la puerta 8"

Ese es mi vuelo Comenzaron a despedirse (Kise, Midorima, Takao, Satsuki, Akashi, Kuroko, Kasamatsu) No lo olvides, Seijūrō.

No se me olvida. Nada más esté listo, te lo haré llegar.

Gracias Volvió a escuchar el anunció y se dirigió a la puerta 7. Entregó su pasaje y pasaporte, la azafata lo dejó pasar y subió al avión.

Daiki susurró llorando mientras el avión despejaba.

Una semana fue lo que estuvo esperando, después de aquel desastroso día, y Aomine Daiki nunca lo buscó, nunca lo llamó, ningún mensaje. Eso fue suficiente para saber que a Aomine Daiki no le importaba él, ni su hijo.

Ahora se avecinaba lo peor: decirles a sus padres. Tenía miedo de cómo reaccionarían, pues hasta ahora no sabían su sexualidad.

Su padre siempre le dejó claro que tenía que casarse y darle un próximo heredero. Él ya se lo iba a dar, pero no de la forma convencional. Esperaba ser recibido por ellos, sino tendría que marcharse a California con Alex; después de todo, allí creció, y allí aprendió su hobby favorito, el surf.

Tras largas horas de vuelo al fin llegó a New York. Al descender del avión lo hizo con un poco de náuseas, por lo que tuvo que correr al baño antes de ir por su equipaje. Al final abordó un taxi y se dirigió la casa de sus padres.


Una vez que lleg
ó frente a la casa, pagó al taxi una vez que bajaron su maleta. Tocó el botón del intercomunicador.

Buenas noches ¿Qué se le ofrece? se escuchó del intercomunicador

Mino-san. Soy Taiga...

—¡Taiga-sama! se escuchó un traqueteo y luego nada. La puerta se abrió a los segundos, y se adentró a la casa.

Era una casa de dos pisos contaba con un hermoso jardín, y dos autos se encontraban estacionados.

—¡Taigaaa! gritó una pelinegra de ojos negros, su tez era idéntica a la de Taiga,

Mamá— dijo abriendo sus brazos y recibiéndola.

Te extrañe. Creí que te quedarías en Tokyo dijo Kagami Akane. Mientras se besaba las mejillas de su hijo.

Palabras que hierenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora