NUEVO: Tap - Historias en forma de chat para tu 📲 . Disponibles en español
Obtenlo ya

Capítulo 6 : Todo ha sido mi culpa

2 0 0

-Vamos, provócame.

-¿Qué quieres que diga?- preguntó Alex, cansado.

-No lo sé, lo que sea.

Mi padre tenía razón, aquello no estaba en tela de juicio, pero él no me había dado ningún tipo de ayuda en lo que implicaba el aprender a controlar mis impulsos de ira, así que había ido a por mi hermano. Había tenido una especie de premonición en la que Alex me pinchaba y yo debía intentar reaccionar de la manera más diplomática posible.

-Tu pelo me hace pensar en el sol orinando sobre tu cabeza- dijo. Lo miré frunciendo los labios.

-Debes estar bromeando, intenta con algo mejor.

Yo no dejaba de moverme como un boxeador que espera que le lancen un golpe. Atrás y adelante, atrás y adelante. Alex, en cambio, se hallaba de brazos cruzados, con el cuerpo cargado sobre una pierna. Vistos así no nos parecíamos demasiado... en realidad no nos asemejábamos mucho, excepto en los ojos, ambos habíamos heredado el azul de los ojos de mi madre. Pero mientras mi cabello era del color del fuego, el suyo era color chocolate.

-¿Y qué tal si te insulto insultándolo a papá?- inquirió.

-No, claro que no, sería raro.

-¿Por qué?

-Porque también es tu papá.

-De acuerdo, entonces déjame pensar en otra cosa- se acarició la barbilla como si reflexionara acerca de algo verdaderamente importante-. ¡Lo tengo! Tus pecas hacen que tu cara parezca un colador.

-No me importa lo que digas, adoro mis pecas y tú también, siempre me dices que son geniales.

-Lo sé, pero se supone que actúes como si no supieses que me parecen geniales.

-No lo haré, prueba con otra cosa.

-Eres tan petiza que si Papa Noel te descubriera intentaría secuestrarte para que fueses otro de sus gnomos.

-Tengo estatura normal, tú eres el gigante, no el resto del mundo, así que intenta con algo más.

-Eres fea.

-No, no lo soy-. Dejé de balancearme y me froté el rostro con ambas manos-. No soy una persona insegura de su aspecto, así que deja de atacarme en lo físico y apunta a lo que en verdad duele. Vamos, me conoces, sabes que cosas me molestan.

-No estoy seguro de querer hacer esto.

-No te estoy preguntando, Alex. Solo hazlo.

-Bien, pero por favor no llores, odio verte llorar.

-No lloraré, lo prometo. Vamos, hazlo.

-¿Recuerdas cuando se te dio por cocinar pescado crudo?

-Humm- pasé por alto el hecho de que el pescado crudo no se cocina....

-Cuando lo probé me resultó asqueroso, así que me quité el trozo de la boca y lo dejé en tu plato cuando no me veías.

Abrí los ojos como platos.

-Te lo comiste- sentenció.

-Eres un asqueroso, pero eso no me hace enfadar demasiado. ¡Deja de pensar en que vas a herirme! Y solo hazlo. ¡HAZLO!- finalicé gritando como en El Exorcista.

-BIEEEEEEEN- gritó de igual forma. Hizo una pausa antes de hablar-. Siempre supe que Luca te dejaría, nada dura mucho en tu vida, sino mírala a mamá.

Ni siquiera me detuve a apreciar como la sangre hervía debajo de mi piel. En dos segundos caí sobre él, pero la sorpresa no estuvo de mi parte, él sabía que tras decir aquello lo golpearía, así que atajó mi rodilla antes de que llegara a su ingle y luego esquivó el puñetazo que lancé a la cara. No me di cuenta de que estaba llorando hasta que me envolvió con sus brazos.

JAMÁS¡Lee esta historia GRATIS!