29. Sin molestar

Resumen: ¿Cómo atraer la atención del chico de rizos cuando este está leyendo todo el tiempo?

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Narrador omnisciente

Tenía que hacer una tarea el primer día en que se presentó en la biblioteca de su universidad. Nunca antes había entrado, y eso que muchos decían (hasta sus padres, quienes nunca habían puesto un pie en ella) que es de esas bibliotecas infinitas, donde puedes encontrar desde libros para niños, hasta cosas de ciencia, humanismo, tecnología... Y todo eso acompañado de una gran organización para los libros y mesas bien cuidadas al pasar de los años.

Pero Niall nunca fue tan amante de los libros. Es decir, su padre tenía un mueble lleno de libros y diarios que él mismo había escrito en su juventud (y que le leyó en algún momento), pero aparte de aquellos libros, no leía nada. Odiaba tener que gastar su tiempo en ello, y cuando lo hacía, esperaba encontrar algo que realmente lo atrapara, ya que si no lo hacía desde el primer capítulo, dejaba ese proyecto de leer a un lado y seguía haciendo cosas que él llamaba productivas, como cocinar, dormir, comer y quizás jugar videojuegos. Ah, y estudiar, obvio.

Pero ese día, tuvo que ir por una razón en particular. Él siempre tenía la información de todo a través de internet, pero su profesor se había puesto pesado con eso de buscar en muchas fuentes, así que no le quedó de otra que ir a la biblioteca, buscar uno de esos libros grandes y gordos (que, debe decirlo, le costó años encontrar), y sentarse en esas grandes mesas que, a las ocho de la noche, ya estaban casi vacías.

Niall había suspirado mientras colocaba el libro en frente suyo, leyendo más cómodo debido a que la tapa era dura, y escribiendo algunas cosas en su libreta, antes de sentir el ruido de una silla moverse, y él tuvo que mirar de reojo para mirar en frente de él.

Era un chico. Creía haberlo visto en su clase de inglés, la cual tuvo que repetir debido a sus horribles notas, así que el castaño era de primer año. Sin embargo, no recordaba su nombre, ya que existían alrededor de sesenta estudiantes en un mismo lugar y ni loco se aprendería todos los nombres.

Se aclaró la garganta, a lo que el chico levantó la mirada y le regaló una sonrisa, como disculpándose por hacer ruido, ruido que no era nada.

Y Niall, bueno, él no pudo hacer otra cosa más que volver a su lectura con sus mejillas sonrojadas, porque el rizado era muy lindo de cerca y había algo que le ponía nervioso.

Pasó unos diez minutos más así, donde cinco de ellos estuvo realmente estudiando, y los otros cinco, espiando al chico en frente suyo. El castaño venía a leer, por lo que dedujo, ya que no se encontraba con ningún cuaderno o algo que delatara que estaba estudiando para un examen.

¿Leer por placer? Había pensado Niall en ese entonces.

Se mantuvieron en silencio hasta que, de la nada, hubo un poco más de ruido del que acostumbraban. Dos chicos se adentraron soltando risitas en voz baja, pero notándose de inmediato, y llamando la atención del bibliotecario, quién no dudó en reprenderlos.

Los dos chicos, al ver al rizado, se acercaron casi corriendo a él, con sonrisas plasmadas en sus rostros.

"¡Harry! ¿Por qué estás todavía aquí? ¡Es viernes!"

"¡Silencio!"

Los dos chicos volvieron a soltar una risa, y luego zarandearon al supuesto Harry. Niall hizo como que siguió estudiando, pero se pudo fijar en que el castaño claramente se había enojado por ser interrumpido, más no lo demostró.

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