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Pen Your Pride

carta uno

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Oh, Luke, no sabes cuánto me lastimas. No sabes cuánto me duele verte ser propiedad de otro chico. No sabes cuánto duele el hecho de que todavía me sigas considerando "secuaz de bromas", aún siendo por todo lo que pasamos. No sabes cuánto duele fingir que todo está igual a como éramos mejores amigos y nos contábamos todo sin percatarnos de los sentimientos escondidos.

Cada vez que llegas y me sonríes, me haces recordar esos momentos en los que íbamos al cine solo por el simple hecho de que te gustaba oler las palomitas recién hechas y el parloteo de la gente preguntándose qué irán a pedir, o cómo será la película. No íbamos y teníamos una de esas típicas y clichés citas en las que en medio de la película nuestras manos se cruzaban y provocaban un roce junto un cosquilleo en el estomago, como mariposas volando justamente allí, y después de eso nos volteábamos a mirar y nos acercábamos poco a poco hasta que nuestros labios se juntaran formando un hermoso e inolvidable beso. Oh, no, tu eras diferente. Tú preferirías ir a un lugar abandonado y hablar estupideces. Tú no alegabas con ir a una parte considerada romántica e ir a besarnos entre todos para demostrar nuestro amor; Tú preferías besarnos en los lugares más secretos de la cuidad, para que nuestros momentos más preciados solo los pudieras recordar nosotros. Tú eras diferente, sigues siéndolo, y eso era, es, lo que más me encantaba de ti. Tú forma de pensar acerca de las cosas y verle el lado bueno y el lado malo a todo.

Como recuerdo la vez en la que nos fuimos a San Francisco una vez, sin decir nada a nadie, solo estuvimos ahí dos días, pero fueron los mejores de mi vida. Tomamos miles de fotos, nos divertimos y, por sobre todo, ahí es donde hicimos el amor por primera vez.

San Francisco fue hermoso, pero no más que tú. En la noche, después de haber ido a ver muchas partes de ese lugar, saliste al balcón de nuestra habitación y miraste la luna. La oscuridad estaba presente, pero la luz de ella hacía que tu cara se apreciará más. Tus ojos azules se encontraban brillando y tenías una gran sonrisa.
Te seguí apreciando, pues ninguno de los dos comentó nada para no arruinar el momento y aún así si alguno de los dos habláramos no lo arruinaríamos, porque era perfecto.

Me imaginé un futuro juntos, con una familia hecha, yo llegando del trabajo y al abrir la puerta de nuestra casa, nuestros tres hijos saltarían arriba de mi recibiéndome con un enorme y amoroso abrazo. Me imaginé llorando de orgullo cuando nuestro hijo mayor recibiera la noticia de que iba poder estar en una de las más grandes universidades. Me imaginé contándoles a nuestros hijos las historia de cómo nos conocimos y decirles que algún día ellos también encontrarían el amor de su vida; independientemente fuera hombre o mujer, porque eso era lo que menos importaba.

Imaginé tantas cosas que me termine desilusionando y mi corazón no pudo resistir a tanto daño. Está roto y ahora estoy seguro de que no podré arreglarlo más.

Con sinceridad...
Calum.

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