Prólogo

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-¿Cómo se te ha ocurrido venir hasta aquí? Vete ahora mismo y llévatela contigo.

-Es tu hija biológica y acaba de perder a sus padres.

-Ella no me conoce. No me ha visto jamás. Tú eres su padrino, tus hijos y tú sois más familia suya que yo.

-Ella te necesita.

-Mira este sitio, Kevin. ¿Crees que es lugar para una niña de 4 años?

-Lo que sé es que eres la única familia que le queda a esa niña. ¿Crees que tu casa no es un buen lugar para ella? Pues prueba a vivir en un coche y moteles baratos siempre de un lugar a otro y con otros dos niños...

-Kevin; cuando Amy y tú aceptasteis ser sus padrinos os comprometisteis con ella para haceros cargo si a sus padres les pasaba algo.

-Pero Amy lleva un año muerta y yo ya tengo dos hijos...

-Pues déjala en una iglesia o un hospital. A la larga será mejor para ella. Así no tendrá que vivir nuestra vida.

-No sé cómo eres capaz de pedirme algo así... Supongo que ya tomaste tu decisión hace 4 años, cuando abandonaste a Janet al quedarse embarazada.

-Entonces no lo entendiste, pero le di a mi mujer y mi hija la oportunidad de vivir una vida normal. Supongo que ahora podrás entenderlo.

-Sí. Así es; pero no comparto tu opinión. Ahora sé tus motivos y aún así, yo nunca podría abandonar a ninguno de mis hijos.

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