Parte 68

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No porfavor papá... no no no, me niego a aceptar esto... lágrimas corren por mis mejillas como cascadas, esto no puede estar pasando, me incorporo en el suelo mientras mis lágrimas brotan, mi madre corre hacia él y lo sacude mencionando su nombre, inmediatamente toma el teléfono y con sus manos temblorosas comienza a marcar un número, ya nada tiene sentido en mi vida, quiero despertar de esta terrible pesadilla, esto no puede estarme pasando, no no NOOOO, intento relajarme interiormente pero no puedo, recuerdos pasan por mi mente, recuerdos suyos que aún mi mente guarda, escucho unos pasos correr hacia mí, seguido de otros pasos y un grito desconsolado que solo puede ser de Stefanie, la escucho correr hacia él emitiendo sonidos de llanto. Una voz de varón que mi cerebro no reconoce grita que hay que llamar al doctor, mi mente intenta refugiarse en buenos momentos, los mejores momentos, pero el pensamiento que hace unos minutos estaba charlando con él invade mis sentidos, y más lágrimas se asoman por mis ojos ¿Cómo puede ser que la vida se te vaya de las manos instantes? Quiero morir. Ya nada tiene sentido.

—Alex, escúchame, tranquila ¿Si? —escucho una voz, logro reconocer luego de intentarlo varios minutos que es la voz del tío Frank, me toma del antebrazo y suavemente tira de mí para ponerme de pie pero me niego, esto solo es una pesadilla y pronto voy a despertar, sólo tengo que quedarme en esta posición y esperar.

Comienza a acariciar mi cabello, mientras mi rostro sigue escondido, con mi frente sobre mi antebrazo tirada en el suelo, debo tener un charco de lágrimas debajo de mí.

Alguien toma a Stefanie y se la lleva porque escucho sus gritos alejándose. Mientras tanto, mi cerebro sigue proyectando imágenes de Alexander, quiero sentir otro abrazo suyo, aunque sea uno último ¿Por qué pasan estas cosas?

—Alex, ven vamos afuera —vuelve a hablar el tío Frank con la voz quebrada, sorbe por la nariz, también está llorando y eso no me va a ayudar —Alex, vamos —esto no es real, no es real, no es real, no es real, no es real, no es real. Tengo que despertar.

El doctor llega y todos piden que me saquen de ahí mientras él lo chequea, pero me niego a salir, quiero estar a su lado aunque sea tirada en el suelo, no me van a separar de él, no lo harán, luego de varios minutos sigo en la misma posición el doctor murmura algo que sin necesidad de prestar atención ya sé que es, mi madre se suelta en llanto y se desmaya, sólo escucho el sonido sordo de su cuerpo, todos corren hacia ella y siento alivio que ya nadie esté tirando de mi brazo para sacarme de ahí. Intento pensar en cosas buenas. Sólo cosas buenas entre él y yo, olvidándome de todo lo que hay alrededor. Olvidando que acaba de morir, quiero sentir que aún está vivo, aunque sea en mi mente, la angustia me recorre y me quedo en esa posición, emito el sonido que él estaba haciendo antes de morir, la canción que me cantaba cuando era un bebé, las lágrimas corren a tanta prisa mientras mi cerebro trabaja a mil por hora para no aceptar la realidad, entre tantos recuerdos me quedo dormida.

—Alex, alex... mi amor... —alguien me sacude con gentileza e intento volver en sí —Alex, bebé... soy yo —levanto mi rostro levemente, sus ojos azules me están viendo con preocupación, se pone de cuclillas frente a mí, aún desorientada me levanto lentamente hasta quedar sentada en el piso, él de inmediato se inclina y me abraza —aquí estoy, mi vida —mi cerebro se niega a responder, ni siquiera levanto mis brazos para rodearlo a él, siento una opresión en mi pecho, no puedo siquiera hacer algún gesto, hay alguien detrás de Oliver y levanto la mirada un poco, Natalie tiene sus mejillas sonrojadas y sus ojos rojos e hinchados, ya no hay saludos de gritos entre nosotras, ni risas, ni alegrías, para mí todo es gris y oscuro, de inmediato cuando su vista se cruza con la mía, ella cae de rodillas frente a nosotros, Oliver se separa de mí y Natalie me rodea con sus brazos de inmediato, su fragancia a primavera invade mis fosas nasales y me da calma interior.

Esposa de mi jefe © PRÓXIMAMENTE EN LIBRERÍAS.¡Lee esta historia GRATIS!