Capítulo 24

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A las afueras de la mansión, un par de gemelos se habían acercado

A las afueras de la mansión, un par de gemelos se habían acercado. Kazu ya había tardado cinco horas desde que había entrado, Kendal les había autorizado para averiguar lo sucedido. Estaban ya en el patio cuando el localizador de Kazu comenzó a parpadear, era una señal, Kazu les decía que fuesen a buscarle.

Mientras tanto en el sótano Kazu pulsaba el ajustador de su reloj enviándoles las señales, al tiempo que se deshacía de la esposas. Jin se mantenía lejos de él, tal vez porque la situación en la que estaban le incomodaba, Jin actualmente era conocido como un hombre de hierro, pero con él siempre había sido solo condescendencia y amabilidad. Cuando le sonreía era imposible pensar que semejante sujeto pudiese pertenecer a la mafia. Aún con su imponente estatura era difícil creerlo, pero también lo había visto en presencia de otros, era ciertamente la imagen de un hombre temible.

—¿Así que vas a escapar? este será un espectáculo interesante— ese era su tío y se tensó al darse cuenta que había notado sus intenciones— Tranquilo Kazu, como ya te dije, yo sólo estoy aquí para ver.

Y él sabía que Yudea jamás mentía y se relajó un poco, Jin no había dejado de observarle, pero notó que no había sido buena idea cuando su instinto le hizo advertir que había más intrusos en la casa, iba a salir a ver cuando Kazu se levantó llamando su atención.

—Jamás aceptaré que las cosas sean de esta manera Jin— le habló en la oscuridad y Jin se paró con desenfado viéndole fijamente, que los demás intrusos se fueran al diablo, Kazu tenía su atención.

—A veces tenemos que forzar a quienes amamos— Kazu no dijo nada y cuando la puerta se abrió entrando un par de jóvenes con gafas para ver en la oscuridad, Kazu se lanzó contra Jin, el otro le sacaba casi una cabeza, pero Kazu era ágil y tenía una ventaja, Jin jamás levantaría una mano contra él, intentaba esquivarlo, atraparlo sin darle ni un solo golpe, pero Kazu se las ingenió para impedirle evitar que los gemelos tomaran a Jason y lo sacaran de ahí— Jin arremetió contra él con fuerza, atreviéndose sólo ante la perspectiva de quedarse sin su preciado tesoro. Fueron a dar al suelo y en un giro inesperado Kazu se puso sobre él, besándolo con ansias. Jin se quedó de piedra, quieto y sin saber qué hacer, Kazu se separó, viéndolo agitado por la pelea y por el forcejeo, por el beso, quién sabe, pero sabía que tampoco tenía aliento.

—¿Así besas a quien amas?— Lo había dicho, la palabra tabú entre ellos: amor.

—No...— susurró jalándole por la nuca, atrayéndolo hacia su rostro, esta vez girándolo y poniéndose encima del cuerpo del menor, cubriéndolo por completo y devorándolo con avidez- Es así como lo hago- aseguró llevando sus besos por su mentón hacia su cuello.

—Seguiré sirviendo a Jason— habló Kazu jadeante mientras Jin gruñó dejando de besarle, había sentido a Yudea salir cuando habían comenzado con aquella escena, así que se sentía en libertad de hablar—Déjame terminar— se adelantó—Todos los fines de semana, de doce del día del sábado hasta el inicio del lunes, por ese tiempo seré tuyo, exclusivamente tuyo, para lo que quieras... donde quieras...— Jin le miró fijamente.

Por él¡Lee esta historia GRATIS!